El estado de sitio declarado por 60 días en los norteños departamentos de San Pedro y Concepción concluyó sin que el gobierno haya conseguido el objetivo de capturar a los integrantes del grupo guerrillero Ejército del Pueblo Paraguayo.

El estado de excepción fue establecido por ley del Congreso el 10 de octubre tras sucesivos ataques nocturnos de los insurgentes a unidades policiales, causando la muerte de un agente e hiriendo a dos.

El ministro del Interior, Carlos Filizzola, antes de viajar al pueblo Huguá Ñandú, departamento de Concepción, a 450 kilómetros al norte de Asunción, dijo: "tenemos fe en que atraparemos a estos criminales".

"Pero no puedo decir cuándo. No tenemos plazo. Termina el estado de sitio pero en las zonas donde operan estos criminales quedarán nuestras fuerzas para atraparlos y desmantelar definitivamente su organización", acotó.

En Huguá Ñandú se encuentra la base de operaciones de las fuerzas conjuntas de militares y policías, desenvolviéndose en precarias condiciones de infraestructura por lo que el gobierno de Estados Unidos donó en esta semana más de un millón de dólares en jornadas de entrenamiento y equipamientos, incluyendo la construcción de cocina y comedor con todo su mobiliario.

En 2010 el gobierno del presidente Fernando Lugo decretó el estado de sitio sin éxito por noventa días en cinco departamentos: además de San Pedro y Concepción, Amambay, Canindeyú y Alto Paraguay.

Miguel López, jefe del gabinete civil del palacio de Gobierno, comentó con los periodistas que "sesenta días son escasos para desbaratar al EPP pero en esta ocasión no se puede hablar de fracaso al no capturar a ninguno de sus integrantes porque las fuerzas de seguridad hicieron un gran trabajo brindando garantías a la población".

"Existen otras estrategias para combatir al EPP, como intervenciones sociales e interinstitucionales" para combatir a la pobreza, añadió.

El comisario Aldo Pastore, uno de los jefes de las fuerzas conjuntas operativas en el norte, había resaltado que -aparentemente- una parte de la población civil simpatiza con las reivindicaciones sociales del EPP por lo que se tornaba difícil capturar a sus miembros.

El EPP comenzó en 1998 como una banda de asaltantes de bancos y financieras; luego se convirtió en el brazo armado del izquierdista partido Patria Libre hasta dedicarse a los secuestros extorsivos.