Las tres ganadoras del Premio Nobel de la Paz 2011 anunciaron el viernes que intensificarán sus acciones para lograr que las mujeres ya no sean vistas como víctimas de los conflictos en el mundo sino como líderes en las iniciativas para resolverlos.

Ante la prensa en Oslo, la víspera de la ceremonia de entrega del galardón, la presidenta liberiana Ellen Johnson Sirleaf, su compatriota Leymah Gbowee y la yemení Tawakkul Karman coincidieron en afirmar que el premio refuerza su lucha a favor de los derechos de las féminas, la democracia y la paz en sus países y otras latitudes.

"El mundo no nos excluirá más", afirmó Gbowee, de 39 años y quien durante mucho tiempo ha hecho campaña por los derechos de las mujeres, contra la violación de las mismas, y ha desafiado a jefes de grupos armados que controlan algunas puntos del país.

"El mundo finalmente nos está diciendo: su habilidad y capacidad (como mujeres) les son reconocidas y estamos listos para trabajar con ustedes".

El Comité del Premio Nobel de la Paz hizo un reconocimiento a la tres por defender los derechos de las mujeres en regiones donde la opresión es común e impulsar la participación de las mismas en la construcción de la paz.

Karman, que se convirtió en un símbolo femenino del movimiento de protestas en Yemen, suscitó aplausos cuando proclamó que ha terminado "el periodo en el que las mujeres aparecían como víctimas".

"Las mujeres son líderes", expresó Karman. "No sólo líderes en sus países o sus luchas. Son líderes en el mundo".

Periodista e integrante del partido islámico Islah, la yemení Karman es la primera mujer del mundo árabe que gana el Premio Nobel de la Paz. Karman, de 32 años, encabeza asimismo el grupo Periodistas Mujeres sin Cadenas, que defiende los derechos humanos.

Expresó confianza en que la sublevación contra el presidente saliente Alí Abdalá Salé haya cambiado la reputación de Yemen como semillero de terroristas.

"Esta revolución apagó la voz de al-Qaida y los terroristas", apuntó. "Esta revolución pacífica paró la voz de la venganza, del odio".

Sirleaf, la primera presidenta elegida democráticamente en Africa, dijo que el Nobel fortaleció su compromiso para "trabajar a favor de la revalorización de las mujeres".

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El periodista de The Associated Press, Bjoern H. Amland, contribuyó a este despacho.