La ex presidenta filipina Gloria Macapagal Arroyo fue transferida el viernes a un hospital militar para su detención bajo cargos de fraude electoral, en el capítulo más reciente del drama político de las Filipinas que enfrenta a la ex mandataria a un popular sucesor reformista.

Una noche antes de que Arroyo abandonara su suite privada del Centro Médico donde se encontraba bajo arresto mientras se sometía a un tratamiento por una rara enfermedad ósea, la ex presidenta dijo a una cadena de televisión que las acusaciones en su contra son pura "demagogia".

"Es lamentable que nuestros líderes ahora se concentren más en destruir reputaciones, en la propaganda negra y el prejuicio", dijo Arroyo a la cadena GMA TV. "Lo único que puedo decir es que me siento tranquila porque mi conciencia está limpia. Como lo he dicho antes, durante mi presidencia mi único propósito fue servir".

Bajo órdenes de la corte, Arroyo fue llevada a la misma suite de hospital de dos recámaras y 150 metros cuadrados (1.615 pies cuadrados) en la que pasó tres años su predecesor, Joseph Estrada, quien fue destituido con ayuda de Arroyo bajo cargos de corrupción en 2001. Estrada fue sentenciado en 2007 y rápidamente perdonado por Arroyo.

Arroyo fue arrestada y acusada 18 meses después de haber dejado el poder y podría pasar el resto de su vida tras las rejas de ser hallada culpable. Ella niega los cargos de haber ordenado la manipulación de los resultados de las elecciones de 2007 para favorecer a sus candidatos.

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El periodista de The Associated Press Oliver Teves contribuyó con este despacho.