Medio centenar de ciudades rusas se preparan para acoger el fin de semana multitudinarias protestas contra el fraude oficialista en las elecciones parlamentarias del domingo pasado.

Según informa hoy el grupo creado en Facebook, más de 30.000 personas han expresado su deseo de acudir a la manifestación antigubernamental moscovita que podría ser la más numerosa que se recuerda en este país desde los años 90.

"Todos abogamos por participar en el mitin acordado con las autoridades de Moscú en la plaza Bolótnaya", afirmó hoy Borís Nemtsov, uno de los líderes de la oposición no parlamentaria rusa, a la agencia Interfax.

Al principio, los opositores plantearon congregarse en la plaza de la Revolución, junto al Kremlin, pero el Ayuntamiento les propuso otra alternativa, ya que ese lugar no puede acoger a las decenas de miles de personas que la oposición espera reunir.

Con todo, parece que parte de la oposición aún insiste en reunirse en la Revolución y después trasladarse hasta la Bolótnaya, acción que no contaría con la autorización oficial y que podría obligar a la policía a intervenir.

Unas 10.000 personas podrían acudir el sábado al centro de San Petersburgo para protestar contra el partido oficialista Rusia Unida (RU), al que acusan de falsificar los resultados para obtener la mayoría absoluta en la Duma o cámara baja del Parlamento ruso.

Aparte de Moscú y San Petersburgo, las principales ciudades de la parte europea de Rusia también serán escenario de acciones antigubernamentales el sábado o el domingo.

Miles de personas han expresado su deseo de participar en las protestas en las grandes ciudades industriales de Nizhni Novgorod, Samara, Kazán, Yekaterimburgo, Rostov del Don, Perm, Volgogrado, Murmansk o el enclave báltico de Kaliningrado.

Además, se esperan manifestaciones numerosas en los principales centros urbanos de Siberia y el lejano oriente, como Novosibirsk, Omsk, Krasnoyarsk, Irkutsk, Jabarovsk y Vladivostok.

A diferencia de las manifestaciones celebradas esta semana en Moscú y San Petersburgo, que fueron convocadas y protagonizadas por la oposición más radical al Kremlin, este fin de semana los comunistas se sumarán a muchas de estas protestas autorizadas.

Al respecto, el primer ministro ruso, Vladímir Putin, aseguró ayer que la oposición tiene derecho a lo que calificó de "democracia callejera", pero siempre que actúen en el marco de la ley.

"Sabemos muy bien que en nuestro país la gente no quiere que ocurra lo mismo que en Kirguizistán o hace algún tiempo en Ucrania. Nadie quiere el caos", dijo, en alusión a las revoluciones pacíficas ocurridas en ambas repúblicas exsoviéticas.

Putin también acusó a la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, de instigar las protestas populares en Rusia al cuestionar la limpieza de las elecciones legislativas.

Más de un millar de personas han sido detenidas en las protestas contra el fraude, la mayoría en Moscú y San Petersburgo, y un gran número de ellas han sido condenadas a hasta quince días de arresto administrativo.