Delegaciones de EE.UU. y Brasil se reúnen hoy en Washington para debatir cómo mitigar las disparidades raciales en sus sistemas de salud, además de mejorar las oportunidades educativas para los afrodescendientes en ambos países.

Los coordinadores del Plan de Acción Conjunto Estados Unidos-Brasil para eliminar la discriminación racial y étnica y promover la igualdad se reunieron el jueves y continuarán hoy su diálogo durante toda la jornada para tratar de lograr avances en esos asuntos, indicó el Departamento de Estado en un comunicado.

En plena polémica por la construcción en la Amazonía brasileña de la hidroeléctrica de Belo Monte, criticada por defensores del medio ambiente y de los derechos de los indígenas, las delegaciones debaten sobre cómo "amortiguar el impacto medioambiental de las comunidades rurales y urbanas de descendencia africana".

La agenda incluye además la forma de enfrentar retos en el sistema de justicia criminal, así como garantizar "el acceso igualitario a oportunidades económicas" para todos los brasileños de cara a la Copa Mundial de Fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro.

En cuanto a la educación, los representantes tratarán de abrir "mayores oportunidades para los estudiantes afrodescendientes" en las universidades y centros de estudios superiores de otros países.

Ese objetivo se apoya en la iniciativa Ciencia sin Fronteras lanzada por la presidenta brasileña Dilma Rouseff, y el objetivo de su homólogo estadounidense, Barack Obama, de ampliar hasta al menos en 100.000 el número de becas para que sus ciudadanos estudien en China, según el Departamento de Estado.

La secretaria de Estado adjunta para Latinoamérica en funciones, Roberta Jacobson, encabeza la delegación estadounidense, en la que participan funcionarios de los Departamentos de Estado, Educación, Comercio, Trabajo, Justicia y Salud, además de la Agencia para la Protección Medioambiental (EPA, por su sigla en inglés) y la Fundación Interamericana.

El Departamento de Estado no precisó quiénes son los representantes del lado brasileño.

El Plan de Acción Conjunta EE.UU.-Brasil fue creado en marzo de 2008, y comenzó a aplicarse en el país suramericano en octubre de ese año.