Miembros de la organización Mundial de Comercio van a aceptar el ingreso de Rusia y discutir formas de abrir contratos gubernamentales a competencia extranjera, en una reunión en Ginebra la semana próxima, pero la ronda de Doha para liberalización del comercio no va a ser un tópico de negociaciones.

Diplomáticos reconocen que las conversaciones de Doha — lanzadas en la capital de Qatar en el 2001 con la intención de estimular el flujo comercial global — se han convertido de un ambicioso proyecto a un embarazoso estancamiento, con importantes naciones como Brasil, China y Estados Unidos dividas sobre aspectos claves.

Nadie está dispuesto a declarar públicamente que la ronda de Doha ha fracasado, pero no asoma motivación para hablar de las probabilidades de un acuerdo. Mientras una vez hubo menciones de "oportunidades", un diplomático europeo expresó recientemente el sentimiento general: "Vamos a mantener una vela encendida por Doha".

El portavoz de la OMC Keith Rockwell dijo el viernes que los ministros "ciertamente van a hablar de la ronda de Doha" durante sus sesiones de trabajo en la reunión de tres días que comenzará el jueves. "Pero no va a haber negociaciones sobre Doha", dijo.

En lugar de ello, la atención se centrará en expandir el Acuerdo sobre Contratación Pública, una medida que pudiera añadir entre 80.000 millones y 100.000 millones de dólares al comercio mundial cada año, dijo Rockwell.

Conversaciones encabezadas por el diplomático suizo Nicholas Niggli dependían el viernes de su Estados Unidos y la Unión Europea aceptarían las ofertas mutuas.

Rockwell dijo que el ingreso de tres nuevos miembros — Rusia, Samoa y Montenegro — sería un acontecimiento importante para la organización.

Rusia — la mayor economía aún fuera de la OMC — había estado tratando de sumarse desde hace 18 años, hasta que un acuerdo con Georgia mediado por Suiza despejó el último obstáculo el mes pasado para el ingreso de Moscú.

Ministros de comercio han elogiado el ingreso de Rusia como indicio de que la OMC sigue cumpliendo un papel, pese al fracaso en los esfuerzos para lograr un nuevo pacto global de libre comercio.