Centenares de personas asistieron hoy al entierro del exsecretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Lucha contra el Narcotráfico Alfredo Landaverde, quien fue asesinado el miércoles en Tegucigalpa por desconocidos.

Los secretarios de Relaciones Exteriores, Arturo Corrales, y de Trabajo, Felícito Ávila, entre otros altos funcionarios del Gobierno que preside Porfirio Lobo participaron en el sepelio de Landaverde, quien fue fundador, presidente y diputado del Partido Demócrata Cristiano de Honduras.

Lobo acompañó en el velatorio a la esposa de Landaverde, Hilda Caldera, de nacionalidad venezolana, quien resultó herida de bala en la espalda en el atentado criminal del que fue víctima su marido.

Landaverde y su esposa se conducían en un vehículo particular cuando fueron atacados por desconocidos que se conducían en una motocicleta.

Políticos, empresarios, diplomáticos, estudiantes, diputados autoridades militares y policíacas, entre otros sectores, algunos procedentes del interior del país, despidieron a Alfredo Landaverde, quien fue un duro crítico de las autoridades locales por no hacer lo suficiente, según él, para frenar el narcotráfico en el país.

El pasado martes también fue asesinada en Tegucigalpa la periodista Luz Marina Paz, junto a su acompañante, Delmer Canales, en circunstancias similares al crimen contra Landaverde, mientras que el lunes desconocidos atentaron contra el diario La Tribuna, donde un guardia de seguridad de la empresa resultó herido.

Honduras vive una ola de violencia que tiene atemorizada a la población, mientras que la Policía, que está implicada en crímenes y otros delitos, intenta recuperar su credibilidad.

La Policía hondureña está siendo intervenida por las múltiples denuncias de corrupción, violaciones a los derechos humanos y otros delitos que han empañado a la institución desde hace varios años.