Oscar de la Renta necesita más tiempo para crear las pequeñas botellitas de sus perfumes que alguno de sus elaborados y hermosos vestidos. Es la naturaleza del negocio.

El proceso es similar: comienza con una inspiración que surge de las entrañas, materiales de calidad y una mano de obra fina. Pero de la Renta dice que continúa haciéndole arreglos al perfume hasta que está completamente satisfecho. No hay necesidad de apresurarse cuando se puede dar el lujo de hacerlo con calma, explica el creador dominicano.

Aunque de la Renta se esmera en decir que en sus diseños de ropa no sigue ni establece las "tendencias", sigue fiel al ajetrado calendario de la moda que dicta presentar cinco colecciones al año (a eso habría que sumarle la colección de ropa para niños que su empresa anunció recientemente). Siempre existe la una necesidad de crear algo "nuevo" y la necesidad de seguir vigente en el momento, agregó.

Pero el negocio de la belleza no presenta las mismas exigencias, así que a pesar de que el lienzo sobre el cual puede trabajar es mucho más pequeño, el proceso sólo tiene las restricciones de crear algo adorable y perdurable.

"Veo las fragancias de un modo distinto que la moda", dijo de la Renta. "Es tan increíblemente íntimo en la vida de una persona. Cuando descubre la fragancia correcta, es como casarte: no cambias a tu antojo".

Su perfume más reciente, Live in Love, tiene un aroma clásico con toques de jengibre, orquídea, jacinto, lirio de los valles y jazmín, con una base de maderas y almizcle.

La casa recuperó las licencias de sus fragancias hace tres años (eran propiedad de otra compañía) para darle a sus perfumes una mayor sinergía con su reputación como una de las marcas más destacadas en la moda, dijo Alex Bolen, director general de la empresa y yerno del diseñador. Cada uno de los perfumes que producien actualmente debe ser lujo y elegancia en una botella, dijo Bolen.

Sin embargo, de la Renta aclara que a pesar de lo hermoso que puede ser un frasco, éste no vende el perfume; tampoco los empaques, el nombre o las campañas publicitarias. El aroma debe conectarse con el usuario en un nivel mucho más profundo, dijo, tanto que se vuelve parte de su identidad.

"Uno no debe cambiar de fragancia cuando ya no la huele, esa es una forma errónea de pensar sobre el perfume. Uno no debe ser capaz de notarla... Cuando ocurre eso la fragancia es un verdadero éxito".

A de la Renta le gusta contar la historia de cómo surgió el nombre del perfume. Estaba en su taller, en medio del calor del verano, cuando vio un tatuaje en el brazo de uno de sus empleados que decía: Live in Love (vive en amor).

"Era tan obvio, tan extraordinario, era lo que yo quería decir", relató. "Nadie lo había usado, lo que me pareció sorprendente, pero ese es el secreto de la vida: a veces la respuesta es demasiado obvia".

Cuando llegó el momento de presentar la fragancia al público, el diseñador quiso encontrar a la modelo adecuada. Reunió una serie de anuncios comerciales de la competencia, retiró los nombres y se fijó muy bien en la imagen que le gustaría que destacara entre la multitud, pero sólo vio una que le gustaba.

En la década de 1950 y 60, cuando de la Renta estaba comenzado en el mundo de la moda, la tendencia no eran las celebridades; cada diseñador usaba ilustraciones del ideal de las mujeres más glamorosas y a la moda. Esa era la mujer que quería. El resultado es la "modelo" de cabello negro azabache creada con tinta que te mira de frente junto a la frase "La nueva fragancia para mujeres creada por un hombre que las adora".

"Quería que recordaran el perfume, no que fueran capaces de identificar a Penélope Cruz", dijo.

Pero esto no significa que de la Renta sea un nostálgico, pues se mantiene en plena actividad. Además de su nueva línea de ropa para chicos y la reciente presentación de su colorida colección pre-otoño, el creador también fue quien tuvo la idea de una nueva exposición sobre el artista Joaquín Sorolla y Bastida en el Instituto Español Reina Sofia en Nueva York.

A los 79 años la jubilación es una palabra poco agradable para él. Parafraseando a un amigo suyo, dice que "aquietarse es oxidarse".