El presidente de Siria Bashar Assad negó haber ordenado la violenta represión en contra de manifestantes en su país e insistió que sólo una "persona loca" podría matar a su propio pueblo.

Aparentemente tratando de distanciarse de la violencia que de acuerdo con Naciones Unidas ha dejado más de 4.000 muertos desde marzo, Assad se río ante la pregunta de si sentía culpa, en una inusual entrevista transmitida el miércoles por la cadena estadounidense de televisión ABC.

"Hice mi mejor esfuerzo para proteger a las personas. Uno siente pena por las vidas perdidas, pero uno no se siente culpable cuando uno no mata a su gente", dijo Assad a la periodista Barbara Walters durante una entrevista en el palacio presidencial en Damasco, la capital siria.

"Ningún gobierno en el mundo mata a su gente a menos que esté encabezado por una persona loca", agregó Assad en la entrevista, la cual fue realizada en inglés. Assad, quien estudió oftalmología en Gran Bretaña, habla inglés con fluidez.

La entrevista ofreció un inusual vistazo al carácter del mandatario, de 46 años, quien heredó el poder de su padre en el 2000.

Assad, quien comanda las fuerzas armadas de Siria, ha sellado el país a la mayoría de los extranjeros mientras asegura que el levantamiento popular es trabajo de extremistas no sirios y no de personas que buscan reformas para abrir el sistema político autoritario.

En la entrevista con la presentadora estadounidense, denunció a Naciones Unidas cuando Walters le preguntó sobre la información de la ONU de que ha habido asesinatos y torturas generalizadas de activistas en Siria.

"Estamos hablando de falsas acusaciones", respondió Assad.

Walters confrontó a Assad con fotografías de civiles brutalizados por su régimen. Cuando ella le preguntó ante la cámara sobre la tortura de niños, él dijo "no te creo".

Cuando se le preguntó si los soldados sirios actuaron demasiado duro contra los manifestantes, Assad indicó que no ha habido una orden de "matar o ser brutal".

Walters habló el miércoles de un Assad "desconectado" de lo que sucede dentro de su país y de su propio gobierno, una actitud que podría haber extendido su charla con él dentro del palacio presidencial.

"El estaba muy feliz con la entrevista. Le gusta la confrontación, las preguntas difíciles. Cuando se terminó, sonrió, me agradeció y estaba feliz. No sé si la entrevista le hizo algún bien", dijo la periodista.

Walters dijo en una entrevista que estaba preocupada por ir a Siria porque el gobierno de Estados Unidos le había advertido no salir de la habitación de su hotel. Aunado a esta preocupación, una aerolínea jordana dejó para el final su vuelo porque no quería que su piloto se quedara en Siria durante la madrugada.