En el norte de Bucarest, en un barrio residencial a minutos del centro de la capital, se alza un secreto que el gobierno rumano ha tratado de ocultar.

Durante años, la CIA usó un edificio del gobierno — con el nombre clave de "Luz brillante" — como una prisión improvisada para sus detenidos más valiosos. Allí, en el sótano de una prisión, estuvieron el agente de al-Qaida Jalid Sheij Mohamed, el arquitecto de los ataques del 11 de septiembre del 2001 y otros hasta su transferencia definitiva a la Base de Guantánamo en Cuba en el 2006, según ex funcionarios de inteligencia estadounidenses allegados a la situación.

La existencia de una prisión de la CIA en Rumania era un secreto a voces, pero su lugar exacto nunca se había hecho público. La Associated Press y la televisión pública alemana ARD localizaron la antigua prisión y conocieron detalles de la instalación donde se usaban tácticas severas de interrogatorio. El programa de la ARD sobre la prisión de la CIA se difundía el jueves.

La prisión rumana fue parte de una red de lugares secretos que la CIA operaba y controlaba en Tailandia, Lituania y Polonia durante el gobierno de George W. Bush. Todas las prisiones fueron cerradas para mayo del 2006, y el programa de detención e interrogatorio de la CIA concluyó en el 2009.

En contrate con la prisión de la CIA en el interior de Lituania y de otra escondida en una dependencia militar en Polonia, la de Rumania no estaba en un lugar remoto. Estaba a un par de cuadras de una avenida, en una calle residencial arbolada.

El edificio es utilizado para la Oficina Nacional de Registro de Información Secreta, ORNISS. Allí se almacena información reservada de la OTAN y la Unión Europea. Ex funcionarios de inteligencia describieron el lugar de la prisión y la identificaron en fotografías.

En una entrevista en el edificio en noviembre, un alto funcionario de ORNISS, Adrian Camarasan, dijo que el sótano es uno de los cuartos más seguros en toda Rumania. Pero afirmó que los estadounidenses nunca operaron allí una prisión.

"No, no, Imposible, imposible", dijo en una entrevista con ARD para su programa noticioso "Panorama", mientras un funcionario de seguridad vigilaba el diálogo.

La prisión de la CIA se abrió en el otoño del 2003, después que la CIA decidió evacuar la de Polonia, según ex funcionarios estadounidenses que hablaron con la condición del anonimato por no estar autorizados a discutir el tema con la prensa.

Era relativamente fácil llevar los detenidos a la prisión en forma discreta. Después de trasladarlos por avión a Bucarest, los llevaban al lugar en camionetas. Agentes de la CIA tomaban una calle lateral y entraban al complejo por un portón trasero. Después llevaban a los detenidos al sótano.

En el sótano había seis celdas prefabricadas, cada una con un reloj y una flecha que apuntaba a La Meca, dijeron los funcionarios. Las celdas se asentaban sobre resortes, lo que provocaba movimientos oscilatorios y causaba desorientación en algunos detenidos.

La CIA no quiso formular comentarios sobre la prisión.

Durante el primer mes de detención, los detenidos eran sometidos a privación del sueño y les arrojaban agua, los abofeteaban o los obligaban a permanecer de pie en posiciones dolorosas, dijeron varios ex funcionarios. Agregaron que en Rumania no se practicó la táctica de introducir la cabeza del detenido en el agua simulando que lo van a ahogar para sacársela a último momento.