España respalda la propuesta de la zona euro para establecer un nuevo pacto fiscal que garantice el equilibrio presupuestario de los Estados que comparten la moneda única y controle los déficit excesivos con sanciones prácticamente automáticas.

El presidente del Gobierno en funciones, Jose Luis Rodríguez Zapatero, ha ratificado así el compromiso español de mantener unas cuentas públicas saneadas con el objetivo de atajar la crisis de las deudas soberanas de la zona euro, según han informado fuentes del Ejecutivo.

La reunión de los Veintisiete socios comunitarios ha comenzado hoy con una cena de trabajo y continuará mañana con la cita formal del Consejo Europeo.

Se trata de la última cumbre de Zapatero, quien nada más aterrizar en Bruselas ha hablado por teléfono con su sucesor en el Palacio de la Moncloa, Mariano Rajoy.

La posición española, aseguran las fuentes del Ejecutivo, está totalmente consensuada y coordinada con el PP y Zapatero y Rajoy han quedado en llamarse cuando las circunstancias lo requieren esta noche y mañana para comentar las diferentes propuestas que hay sobre la mesa.

Ambos han dejado claro su apuesta por una estricta disciplina fiscal en la zona euro, como propugnan Alemania y Francia, y su respaldo a una reforma de los tratados para consagrar el nuevo marco de la moneda común, que incluiría sanciones automáticas a los países cuyo déficit supere el 3 por ciento del PIB a no ser que se oponga una mayoría cualificada del Eurogrupo.

Rajoy, que ayer y hoy ha participado en Marsella en la cumbre del Partido Popular Europeo, ha avanzado que su objetivo es que España tenga un papel clave en la UE.

En este contexto, según han informado fuentes del PP, ha pedido a Zapatero que defienda que España sea uno de los países que, junto a Alemania, Francia e Italia, pueda bloquear en un momento dado una decisión del Mecanismo Europeo de Estabilidad, el fondo permanente de rescate que entraría a funcionar en 2012.

El borrador de las conclusiones del Consejo, como proponían Francia y Alemania, fija que el fondo se activará con una mayoría cualificada del 85 por ciento -en función de las aportaciones de cada país al Banco Central Europeo- cifra que Rajoy quiere elevar al 90 por ciento para que España, que tiene una cuota en el BCE del 11,9 por ciento, tenga también capacidad de veto.

Al margen de esta cuestión, hay consenso entre el Gobierno en funciones y el PP en cuanto a la posible emisión de eurobonos para hacer frente a los problemas de las deudas soberanas.

España es favorable a este instrumento, rechazado de forma tajante por Alemania, pero reconoce que se trata de una opción para el largo plazo, que sólo podría ponerse en marcha cuando los 17 países que comparten la moneda única cumplan los límites de déficit y garanticen la consolidación fiscal, en línea con la opinión del presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy.

Por ese motivo, añaden las fuentes, Zapatero no hará bandera de esta iniciativa.

Mañana, antes de que comience formalmente el Consejo Europeo, Zapatero se entrevistará con Van Rompuy para despedirse, una cita prevista para hoy que ha tenido que retrasarse al convocarse antes de la cena una reunión del presidente del Consejo con Merkel, Sarkozy y los presidentes del BCE, Mario Draghi; del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, y de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.