El papa Benedicto XVI expresó hoy su preocupación por las personas que carecen de trabajo, pasan momentos de dificultad y dolor o están privados de libertad y pidió a la Virgen María por ellos y para que ayude a los hombres a evitar los pecados y llevar a los otros seres humanos amor y bondad.

Ante varios miles de personas que asistieron en la plaza de San Pedro del Vaticano al rezo del ángelus en la festividad de la Inmaculada Concepción, el Pontífice se refirió al dogma de 1854 por el que el beato papa Pío IX proclamó la concepción inmaculada de María y exhortó a los fieles a ser "santos e inmaculados".

"Celebramos hoy el misterio de la Inmaculada Concepción de María Virgen, la llena de gracia, como la llamó el arcángel Gabriel, la nueva Eva, esposa del nuevo Adán, la Madre de los redimidos, en la que Dios preparó una digna morada para su Hijo. Confío a Ella las necesidades y angustias de aquellos que están privados de libertad, carecen de trabajo o pasan por momentos de dificultad o dolor", dijo el papa hablando en español.

Benedicto XVI pidió a la Virgen, hablando en polaco, que ayude a los hombres a evitar los pecados, a ser fieles a la voluntad de Dios y a llevar a los hermanos el amor, la alegría y la bondad.

El Obispo de Roma recordó la frase de Gabriel a María cuando le dice "alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo" y dijo que esa expresión indica la "obra maravillosa del amor de Dios, que ha querido darnos de nuevo la vida y la libertad, perdida con el pecado, a través de su Hijo unigénito".

El Pontífice subrayó que con el "sí" de María, la Virgen "acercó" el cielo a tierra y añadió que también Dios ha dado a los hombres la "plenitud de gracia para que seamos santos e inmaculados".

Benedicto XVI se trasladará hoy a la plaza de España de Roma para el tradicional homenaje a la Virgen ante la columna que corona una imagen de María, que se alza frente a la Embajada de España ante la Santa Sede, acto al que acuden todos los años decenas de miles de personas.