El Banco Central Europeo redujo el jueves su tasa de interés referente en 0,25 punto al 1%, una medida modesta para ayudar a estimular la economía de la eurozona en medio de la crisis de deuda.

Empero, el presidente de la entidad Mario Draghi advirtió que no hay un plan para adquirir a gran escala bonos soberanos, como habían esperado los mercados.

Las acciones bursátiles y el euro bajaron en picado tras las declaraciones de Draghi, que disiparon la creencia de que el BCE estaba dispuesto a iniciar una compra masiva de bonos soberanos que impidiera una nueva recesión en la eurozona debido a la crisis de la deuda soberana.

Con todo, los mercados confían que el BCE emprenderá en breve medidas más drásticas para salvar el euro.

Fue la segunda reducción en menos de cinco semanas por parte de la principal autoridad monetaria de las 17 naciones que usan el euro.

Draghi afirmó que la economía de la eurozona podría experimentar una leve recesión, y la reducción de la tasa tiene como fin promover el crecimiento económico y el optimismo empresarial ante la creencia de que los gobernantes han decidido solucionar la crisis. Una desaceleración económica haría más difícil que los gobiernos europeos redujeran su deuda.

Empero, los analistas dijeron que la reducción tendrá un impacto modesto, en el mejor de los casos. "pensé que serían más audaces y que reducirían la tasa en 50 puntos básicos porque la economía parece encaminarse a una recesión y el sector bancario encara grandes presiones", dijo el analista Neil MacKinnon, de la firma VTB Capital.

Draghi dio a entender en un discurso pronunciado la semana pasada que la compra de bonos sería posible si los líderes europeos elaboraban un plan creíble para imponer la disciplina presupuestaria entre las 17 naciones de la eurozona. Ese es el objetivo de la reunión cimera que iniciarán el jueves por la noche en Bruselas los jefes de estado y de gobierno de la Unión Europea.

La compra masiva de bonos soberanos abarataría el costo del dinero tomado a préstamo por los gobiernos europeos, que han aumentando a niveles insostenibles en Italia y casi insostenibles en España, la tercera y cuarta economías de Europa.