La Iglesia católica en Cuba confirmó el jueves que el papa Benedicto XVI visitará la isla en 2012 .

"El lunes 12 de diciembre el Santo Padre hará pública la fecha de la visita y el programa de su visita durante una misa en Roma", afirmó monseñor José Félix Pérez, secretario ejecutivo de la Conferencia de Obispos de Cuba.

Pérez agregó en rueda de prensa que "ya se adelantó que será en la primavera", entre marzo y junio de 2012.

Comentó que la llegada del Pontífice, que cumplirá 85 años en abril, "será una continuidad de la visita de Juan Pablo II", que en 1998 estuvo cinco días en la isla.

La histórica visita de Juan Pablo II constituyó un momento de singular acercamiento entre los católicos y el gobierno cubano, que a lo largo de la década de 1960 sostuvo un enfrentamiento con la iglesia

Benedicto XVI vendrá a la isla como "peregrino de la Caridad para confirmar la fe del pueblo cubano en conmemoración de los 400 años de presencia de la bendita imagen de la Virgen de la Caridad entre nosotros", dijo Pérez. "Va a ser un momento de dinamización de la fe en Cuba".

En días pasados Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento cubano, manifestó que "nos causa una gran felicidad, una gran alegría, creo que es una gran noticia". Ha sido la primera y única reacción hasta la fecha de un funcionario cubano.

Aunque se desconoce el programa de la visita, Pérez auguró que "se encontrará con la autoridades cubanas, forma parte del protocolo, ¿cuales sería el contenido de esas conversaciones? Es difícil preverlo".

Explicó que "el Papa como peregrino de la Caridad trae un mensaje de fe. Estos aspectos que son importantes, económicos, sociales, políticos no están dentro de la finalidad del viaje, los cambios que se originen, los que ya están en marcha, quizás demasiado tímidamente, en mi opinión personal, eso es otro asunto que probablemente aparezca, pero no viene como propósito de la visita del Santo Padre".

Las relaciones entre la iglesia católica y el gobierno cubano no fueron las mejores en los primeros años de la revolución, cuando muchos curas fueron perseguidos y se limitó su accionar; mientras sacerdotes hacían proselitismo contra las autoridades y hasta planeaban acciones junto a la agencia de inteligencia estadounidense.

El acercamiento entre el gobierno cubano y la iglesia a partir de 1998 llegó a su auge en 2010, cuando un acuerdo entre las partes logró la liberación de una cincuentena de presos políticos y otros casos más. La mayoría viajaron a España, mientras una decena permaneció en la isla.

Maritza Soto, de 35 años, cuando paseaba por La Habana Vieja con su bebé comentó que la visita de Benedicto XVI "sería lo máximo para el pueblo cubano".

"Con la crisis que estamos pasando la visita del Papa va a traer paz, espiritualidad, tranquilidad, eso sería muy bueno" agregó la mujer que se declaró creyente.

Roberta Lara, una oficinista de 45 años, recordó como la visita de Juan Pablo II "fue algo grande, emotivo, unió al pueblo. En estos momentos esa visita sería algo muy importante".

Pérez consideró que la presencia en la isla del Papa, "va catalizar estos sentimientos que se presentan con el recorrido, es un mensaje de paz, de reconciliación, de busca a nuestras raíces".

El Papa ha limitado sus viajes al exterior, permaneciendo sobre todo en Europa. Viajó a Brasil en 2007 para participar en una conferencia del episcopado latinoamericano. Ahora se anunció que además de Cuba, también visitará México.