El primer ministro británico, David Cameron, viaja hoy a Bruselas donde asistirá a una cumbre de líderes europeos para tratar de solventar la crisis de la deuda en la zona euro.

El objetivo de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea es sacar adelante un acuerdo convincente sobre un nuevo Tratado de la Unión Europea para acabar con la crisis de la deuda que mantiene en vilo a los mercados.

Cameron afronta presiones por parte de diputados tories para que se resista a las medidas para reforzar los poderes de Bruselas sobre los países miembros de la Unión Europea.

Por su parte, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller federal alemana, Angela Merkel, detallaban ayer en una carta conjunta dirigida al presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, sus propuestas de reforma de la Unión Europea .

Sarkozy y Merkel confirmaban que las medidas adelantadas el pasado lunes tienen como meta "reforzar la arquitectura" de la Unión Económica y Monetaria y deben aplicarse con "absoluta urgencia" para resolver la crisis "de manera inmediata".

Ambos mandatarios confirmaron la intención de proponer que los compromisos que presentan sean asumidos por los 27 Estados de la Unión, aunque si ello no es posible indican que los 17 países de la zona del euro "tendrán que ir por delante".

Por su parte, en una intervención ayer ante el Parlamento británico, David Cameron aseguró que luchará por los intereses nacionales de Reino Unido en cualquier negociación sobre un tratado de la Unión Europea

El jefe del Gobierno aseguró que su país quiere "más poder y control", especialmente en lo que se refiere a proteger al sector financiero londinense, considerado de interés nacional.

"Cuánto más pidan los países de la zona del euro, más pediremos nosotros a cambio. Lo juzgaremos mirando lo que más interesa al Reino Unido", insistió el jefe del Gobierno.

"El interés nacional británico significa que necesitamos resolver esta crisis en la zona del euro. Está congelando la economía británica y está congelando las economías de toda Europa", añadió Cameron en esa sesión parlamentaria.

El primer ministro conservador se ve presionado por los diputados más euroescépticos de su partido, que le reclaman un referéndum si hay un cambio en el Tratado de la UE, a lo que él se opone argumentando que no supondría cambios en la soberanía británica.