El senador brasileño Jorge Viana, relator de la polémica reforma de la ley forestal aprobada esta semana en la Cámara alta, respondió hoy a las críticas de ecologistas y aseguró que las nuevas normas permitirán recuperar 35 millones de hectáreas de selvas degradadas.

"Será el mayor programa de recuperación de cobertura vegetal que se haya conocido en el mundo", sostuvo Viana en una entrevista con corresponsales extranjeros, en la que acusó a "algunos" grupos ecologistas de haber "distorsionado" el texto aprobado en el Senado, que ahora deberá ser votado en la Cámara de Diputados.

Viana negó así que, como sostienen Greenpeace o el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), entre otras organizaciones, la reforma de la ley forestal vaya a abrir puertas a una mayor deforestación en la Amazonía y el resto de los ecosistemas brasileños.

Otra de las críticas de esos grupos al llamado Código Forestal es que lo que califican de "amnistía" para los productores que violaron las normas actuales, desforestaron donde estaba prohibido, fueron multados por las autoridades y todavía no pagaron.

Viana aclaró que, de acuerdo al texto propuesto, esos productores sólo no pagarán las multas en los casos en que inicien un proceso de recuperación de esas áreas desforestadas, para lo cual tendrán un plazo de dos años.

Si en ese lapso el proceso de recuperación no hubiera comenzado, los propietarios entonces sí serán multados, toda actividad en sus tierras quedará totalmente prohibida y no podrán acceder a créditos del Estado, lo que los obligará a regularizar su situación a fin de continuar produciendo.

Según los cálculos de Viana, esa regularización de la actividad agropecuaria en la Amazonía y otros ecosistemas permitirá recuperar 35 millones de hectáreas perdidas, que una vez replantadas ayudarán a reducir las emisiones de gases del país, considerado hoy el sexto mayor contaminador del mundo, sobre todo por la deforestación.

También contestó a los grupos ecologistas que sostienen que serán reducidas las áreas de protección ambiental, pues "han quedado como estaban" en el antiguo Código Forestal y otras leyes de suelos, que establecen que un 80 por ciento de cada propiedad que existe en la Amazonía debe ser preservado.

"Eso no ha cambiado, por lo cual es falso que se permitirá una mayor deforestación", aseguró el senador del gobernante Partido de los Trabajadores (PT).

Asimismo, sostuvo que, en contra de lo que denuncian muchos de los movimientos ecologistas, las metas de reducción de emisiones de carbono que se ha propuesto Brasil no serán amenazadas por la nueva ley, sino que, por el contrario, se cumplirán "mucho antes de lo previsto".

Según el parlamentario, los 35 millones de hectáreas que "vendrán de vuelta", que equivalen a todo el territorio de Alemania, pasarán a ser "secuestradoras" de carbono y ayudarán a que Brasil reduzca sus emisiones, tal como se comprometió en la XVI Conferencia sobre Cambio Climático (COP16), celebrada en Copenhague en 2009.

En esa cumbre, Brasil presentó unas metas voluntarias basadas en una reducción de entre 36 y 38 por ciento de sus emisiones hasta el año 2020, que se logrará, sobre todo, con una disminución del ritmo de deforestación amazónica en un 80 por ciento.

Viana recordó además que ese ritmo ha sido desacelerado en forma "muy importante" en la última década y citó datos divulgados por el Gobierno esta semana, según los cuales la tasa de pérdida de bosques amazónicos se redujo en 11 por ciento entre agosto de 2010 y julio de 2011.

Entre esos meses, según esos datos, se perdieron 6.238 kilómetros cuadrados de selva, cifra que fue la menor registrada en ese período interanual desde 1988, cuando comenzaron a elaborarse estadísticas sobre la desaparición de bosques amazónicos.