El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, rechazó hoy la imposición de un ultimátum a las autoridades sirias para que solucionen el conflicto en el país y defendió un arreglo a través del diálogo similar al logrado en Yemen.

"Queremos que esta crisis siria se arregle, pero no queremos que las iniciativas se conviertan en ningún tipo de ultimátum", aseguró Lavrov en una rueda de prensa tras reunirse en Bruselas con sus homólogos de la OTAN.

El ministro ruso criticó la actitud de las potencias occidentales ante la primavera árabe y les reclamó un cambio de "mentalidad".

"No debemos considerar los acontecimientos que están teniendo lugar en Oriente Medio en términos de intereses geopolíticos de un grupo de países", subrayó, recalcando que "corresponde a los ciudadanos de esos países decidir".

Por ello, denunció que se apoye a grupos determinados de población en los lugares donde estallan crisis y se les diga que no dialoguen con las autoridades porque han perdido su legitimidad.

"Esos grupos van, por supuesto, a contar con que una fuerza exterior venga como en Libia y cambie al régimen", aseguró, recordando que Moscú considera que la OTAN hizo una "inaceptable aplicación" de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para actuar en Libia.

Lavrov defendió para Siria una solución en la línea con la obtenida en Yemen, donde se negoció con el régimen para que accediese a una transición.

El ministro ruso destacó que en ese país los países árabes propusieron un plan de paz y toda la comunidad internacional se unió en su apoyo, sin poner ningún tipo de fechas límite.

"Creemos que ese método podría ser utilizado en otras situaciones, incluida Siria", aseguró.

Hasta ahora, Rusia y China han bloqueado en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas todos los intentos de otros miembros por sacar adelante una resolución de condena contra el régimen de Bachar al Asad por la represión de las protestas en el país.