La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, renovó hoy su compromiso en el combate al crack y otras drogas y anunció nuevas iniciativas públicas para promover la recuperación de los consumidores y reforzar la lucha contra el narcotráfico.

Rousseff aseguró que el Estado brasileño utilizará todas las herramientas que tiene en materia de salud, seguridad e inteligencia para atacar de frente al problema de las drogas, que calificó de "tragedia humana que lleva a las personas a perder el sentido de su propia existencia y dedicarse a una actividad tan autodestructiva".

En un acto celebrado en el Palacio presidencial de Planalto, la jefa de Estado declaró que las familias de las personas que han caído en las drogas pueden "tener seguridad de que el Estado hará del dolor de ellas su propio dolor" y hará "todo lo que sea posible para la recuperación" de cada dependiente.

Las nuevas iniciativas anunciadas hoy abarcan desde mejorías en la atención sanitaria y psicológica, una ampliación de los centros especializados en el tratamiento de usuarios de drogas y en especial de crack, así como un refuerzo de las medidas de seguridad y combate al narcotráfico y el lavado de dinero.

El ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, garantizó que, en especial en las fronteras, "habrá una acción muy firme contra los narcotraficantes".

Aunque Cardozo admitió que el crimen organizado "es un problema muy serio" y tiene múltiples ramificaciones, aseguró que "el Estado brasileño es más fuerte y va a derrotarlo" con medidas que abarcarán la acción policial directa y trabajos de inteligencia "para asfixiar sus canales financieros".

Según Rousseff, esas acciones servirán para reforzar otros planes oficiales existentes para el tratamiento de los consumidores de drogas y harán más efectivo el combate a las redes del narcotráfico.

"La síntesis de la intención de este Gobierno es vida sí, drogas no", declaró la presidenta.