El presidente afgano prometió el miércoles cuestionar al gobierno paquistaní sobre un devastador ataque suicida a un santuario chií en Kabul que dijo se originó en ese país.

Por lo menos 56 personas murieron en el ataque del martes a un santuario donde cientos de personas se habían reunido para celebrar la festividad chií de Ashura. Entre los muertes había un ciudadano estadounidense. Una segunda bomba estalló al paso de una procesión chií en una ciudad norteña aproximadamente a la misma hora, donde dejó cuatro muertos.

Un individuo que dijo pertenecer a Lashkar-e-Jhangvi al-Alami, un desprendimiento en Pakistán del grupo Lashkar-e-Jhangvi que ataca a musulmanes chiíes en Pakistán, llamó a varios medios de prensa para adjudicarse responsabilidad por el atentado de Kabul. No pudo determinarse la autenticidad del llamado.

El presidente Hamid Karzai dijo que creía que era auténtico, si bien no entró en detalles.

"Estamos investigando este asunto y vamos a hablar con el gobierno de Pakistán al respecto", dijo Karzai a la prensa durante una visita a un hospital donde veintenas de heridos recibían tratamiento. Afirmó que el ataque no era solamente un acto de odio contra los musulmanes sino contra la humanidad.

"Afganistán no puede ignorar la sangre de todas las víctimas de este incidente, especialmente los niños", agregó.

El vocero militar paquistaní, general Athar Abbas, desestimó toda sugerencia de que el violento grupo sectario tuviese vínculos con las agencias de inteligencia de su país.

"Lashkar-e-Janghvi ha declarado la guerra a las fuerzas de seguridad de Pakistán", dijo Abbas a la Associated Press en una entrevista. Agregó que el grupo ha estado implicado en algunos de los peores ataques contra los efectivos de seguridad paquistaníes".

"Los estamos persiguiendo", destacó.

El atentado en el santuario de Kabul fue el primer ataque sectario en Afganistán desde que se tiene memoria. Ha suscitado temores de que este país, ya convulsionado por la violencia, pudiera estar por sumergirse también en un conflicto religioso.

Los chiíes representan un 20% de los 30 millones de afganos. Los suníes de línea dura consideran infieles a los chiíes.

Mientras los deudos preparaban los funerales en Kabul el miércoles, la violencia en Afganistán seguía cobrando víctimas: una bomba en un camino en la provincia de Helmand hizo impacto en un minibús y mató a 19 personas.