Una multitudinaria procesión participó el miércoles en el sepelio de la activista dominicana Sonia Pierre, fallecida de un paro cardíaco el fin de semana.

Pierre, quien durante más de 3 décadas encabezó la defensa de los derechos de la marginada comunidad dominicana de ascendencia haitiana, murió el domingo a los 48 años de un infarto fulminante en su natal Villa Altagracia, 45 kilómetros al noroeste de Santo Domingo.

"Ella siempre vivía para los más pobres, les llegamos a conseguir tierras y a hacerles casas; y eso es lo que a ella le gustaba hacer", comentó José Miguel Méndez, alcalde de Villa Altagracia.

El féretro de la activista fue sepultado la tarde del miércoles en su pueblo natal luego de llegar en una larga procesión de Santo Domingo, donde fue velado durante dos días.

Al funeral asistieron cientos de residentes del poblado, así como descendientes de inmigrantes haitianos y representantes de organismos internacionales, no gubernamentales y del gobierno de Haití.

"El trabajo de Sonia ha sido un trabajo inmenso para el país y para los derechos humanos", consideró Valérie Julliand, representante de Naciones Unidas en República Dominicana.

Pierre fue fundadora y directora del Movimiento de Mujeres Domínico-Haitianas (Mudha), con el que lideró la lucha contra la negativa del estado dominicano a reconocer la nacionalidad de los descendientes de haitianos nacidos en el país, como lo establecía la constitución que estuvo vigente hasta 2010. La nueva Constitución despojó a los hijos de inmigrantes de ese derecho.

Tras la muerte de Pierre, el Mudha aseguró el martes que continuará su trabajo con apoyo de organismos internacionales para que la Junta Central Electoral libere las actas de nacimiento retenidas a descendientes de haitianos.

A Pierre le sobreviven los cuatro hijos que procreó con Manuel Dandré, de quien se divorció hace varios años.