Los españoles Iván Fandiño "El Fandi" y Alejandro Talavante cerraron hoy la novena y última jornada de la feria taurina de Quito, que este año cuenta con la novedad de que es la primera vez que el animal no muere en la arena.

Esta es la 42 Segunda feria de Jesús del Gran Poder, pero el toro ya no muere en el ruedo, porque los quiteños el pasado 7 de mayo eligieron en una consulta popular la prohibición de los espectáculos en los que se mueren los animales.

Por eso, hoy aficionados y toreros locales se unieron en la arena de la plaza para reclamar que en las corridas se pueda dar la suerte suprema al animal.

Con carteles como "dignidad por el toro", "libertad, no prohibición" o "el toro debe morir en la plaza y no en los chisqueros", los amantes de este espectáculo hicieron oír su voz.

En esta última jornada, que cierra las fiestas de Quito, salieron a correr toros que dieron un buen juego y algunos de ellos fueron aplaudidos en su ingreso a los corrales.

En una tarde soleada y una generosa media entrada en los tendidos, "El Fandi" fue el primero en saltar al ruedo.

Fandiño estuvo voluntarioso e hizo levantar en más de una ocasión a los espectadores de su asientos al a cubrir el techo de banderillas y su faenas de muleta, haciéndose aplaudir, mientras que se consagraba con gritos del público de "torero, torero, torero".

Este torero y banderillero tuvo un encontronazo con la bestia, quien lo embistió, y le tiró por el suelo, pero sin causarle ninguna herida de gravedad, lo que no le impidió al español que al final del espectáculo recaudara tres orejas de sus adversarios.

Después de "El Fandi" su compatriota Alejandro Talavante saltó a una plaza llena a rebosar de personas, también para deleitar a los aficionados de la fiesta brava.

Talavante mostró mucha entrega y voluntad frente al animal, por lo que logró una oreja de cada uno de sus dos enemigos, a los que se enfrentó sin que le temblara el pulso.