El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, recordó hoy de nuevo al presidente sirio, Bachar al Asad, que tiene la "máxima responsabilidad" de proteger a la población civil de su país y lanzó un nuevo llamamiento para que se detenga la represión y las matanzas en Siria.

"El jefe de Estado de cualquier país, incluida Siria, tiene la responsabilidad última de proteger a su población. Eso está claro", dijo el portavoz de Ban, Martin Nesirky, ante la prensa en respuesta al desmentido lanzado por Al Asad sobre su responsabilidad en la muerte de miles de civiles en la violenta represión que vive Siria.

Nesirky recordó que tanto la ONU como el secretario general del organismo y la Liga Árabe han hablado "repetidamente sobre lo que tiene que ocurrir en Siria, que no es otra cosa que el cese de los asesinatos y la violencia, tal y como ha pedido la comunidad internacional desde hace meses".

"Los manifestantes pacíficos llevan en las calles varios meses porque quieren ver reformas en su país y es la responsabilidad de las autoridades, lideradas por el presidente, el escuchar con atención a lo que dice la población", añadió el portavoz del máximo responsable de la ONU.

En una entrevista exclusiva con la cadena de televisión ABC, difundida hoy, Al Asad sostuvo que la mayoría de los muertos durante las turbulencias políticas de los últimos meses han sido sus simpatizantes y soldados de su régimen, y defendió que "no ha habido órdenes de matar o de actuar con brutalidad".

"Hay una diferencia entre una política de represión y que haya habido errores cometidos por algunos funcionarios", continuó Al Assad, quien aseguró a su entrevistadora, Barbara Walters, que "ningún Gobierno en el mundo mata a su propio pueblo a menos que lo encabece un loco".

Nesirky no entró a valorar los distintos argumentos esgrimidos por el presidente sirio, quien arremetió además contra Naciones Unidas y su Consejo de Derechos Humanos, pero recordó que hay "pruebas muy perturbadoras" de lo que ocurre en Siria que deberían ser observadas "con atención".

En ese sentido, el portavoz de Ban insistió en que la voluntad del organismo internacional es que se permita la entrada al país árabe de una misión de observadores del Consejo de Derechos Humanos del organismo, algo que Damasco impide.

Desde que comenzaron el pasado marzo las protestas contra el presidente sirio, Bachar al Asad, más de 4.000 personas han fallecido en todo el país, según la ONU, que ha alertado de que el país se dirige hacia la guerra civil.