El próximo Parlamento egipcio no será lo suficientemente representativo para supervisar de manera independiente el esbozo de una Constitución y por lo tanto es necesario nombrar un consejo que revise la influencia de los extremistas religiosos en el proceso, dijeron el miércoles los líderes militares que rigen Egipto.

El anuncio se dio después del apoyo inesperadamente fuerte hacia grupos islamistas que representaron una abrumadora mayoría en la primera ronda de las elecciones parlamentarias. El resultado causó inquietud entre los liberales que encabezaron el levantamiento en Egipto y los militares, que asumieron el poder luego de que el entonces presidente Hosni Mubarak fuera derrocado.

"Nos encontramos en las primeras fases de la democracia", dijo el general Mukhtar Mulla, miembro del consejo militar que ostenta el poder. "El Parlamento no representa todos los sectores de la sociedad".

En teoría, el nuevo Parlamento se encargará de la formación de una asamblea constituyente de 100 integrantes que redactará la nueva Constitución. Sin embargo, Mulla dijo que el nuevo consejo coordinará, junto con el Parlamento y el Gabinete, para asegurar que la asamblea sea representativa de todas las religiones, profesiones y partidos políticos.

La nueva Constitución determinará la naturaleza del sistema egipcio después de Mubarak. Los grupos liberales y el ejército — una institución secular que ha controlado tradicionalmente el acceso de islamistas a sus filas — están preocupados de que los extremistas religiosos ejerzan mucha influencia y sean capaces de constitucionalizar una estricta ley islámica, o Sariá, como el único principio que guíe las políticas del Estado.