El escritor inglés Charles Dickens, que retrató como nadie los cambios sociales de la Inglaterra victoriana, se inspiró para sus obras en Londres, la ciudad que fue su musa y a la que llamó su "linterna mágica".

Una nueva exposición en el Museo de Londres, situado en las mismas calles del este de la capital que acogieron tantas de sus obras, explora la relación entre el escritor y la urbe, que en el siglo XIX era la mayor del mundo.

"Dickens y Londres", presentada hoy y que abrirá al público del 9 de diciembre al 10 de junio, es la primera muestra sobre el autor en el Reino Unido desde los años 70 y la más grande organizada para conmemorar su bicentenario, que se cumple el 7 de febrero de 2012.

Todas las obras de Dickens menos una, "Tiempos difíciles", están ambientadas total o parcialmente en la capital británica, una ciudad que creció a un ritmo vertiginoso con la Revolución industrial y que encapsuló como ninguna otra, a ojos del escritor, los conflictos y contradicciones de la era moderna.

En sus novelas, la mayoría de las cuales escribió en forma de serial para revistas -convirtiéndose en pionero del género-, Dickens "simpatiza con los pobres, con la gente trabajadora, a quienes suele describir como amables y virtuosos", explicó hoy a Efe John Bowens, profesor de literatura de la universidad de York y uno de los comisarios de la muestra.

Las peripecias del huérfano Oliver Twist cuando llega a la gran ciudad o de David Copperfield, en las obras del mismo título, son un reflejo de las dificultades que atravesaba la gente menos pudiente para sobrevivir en una época de grandes desigualdades.

La exposición recoge, a través de cuadros y objetos antiguos, ese contexto social, cuando aparecieron grandes inventos como el correo postal o el ferrocarril al tiempo que existía el trabajo infantil y solo una minoría tenía derecho a voto.

Una de las atracciones de la muestra, que explora temas como la mortandad infantil, es el manuscrito original, con la pequeña caligrafía en tinta de Dickens, de "Grandes esperanzas", considerada por muchos expertos su obra más perfecta, que explora el coste de subir en la escala social.

Aunque Dickens retrató la injusticia que le rodeó, y que investigaba en largos paseos nocturnos por Londres para combatir el insomnio, no era un revolucionario, sino, según Bowens, "un reformista radical y compasivo" que quería influir con su obra para lograr "un cambio social gradual".

Además del entorno, en el escritor, que tenía una gran capacidad para observar acentos y dialectos, influyó su propia experiencia vital, especialmente su trabajo en una fábrica de betún a los doce años, cuando su padre fue encarcelado por deudas.

Nacido en Portsea (sur de Inglaterra) el 7 de febrero de 2012, hijo de John y Elizabeth, Charles fue el segundo de una familia numerosa de clase media baja.

Por los problemas de dinero de su padre, que trabajó como contable para la Marina británica, recibió una educación irregular y se mudó de casa muchas veces con sus parientes hasta recalar en la capital británica, donde vivió la mayor parte de su vida.

Tras ser secretario en la Cámara de los Comunes, donde quedó asqueado de la corrupción política, Dickens trabajó de periodista y empezó a escribir sus novelas serializadas, que lo convirtieron en uno de los escritores más populares del momento.

Se casó dos veces y tuvo numerosa descendencia. En el punto culminante de su carrera hizo giras por Europa y Estados Unidos en las que recitaba su obra con tanta pasión que, según los expertos, su salud se resintió y murió a los 58 años.

Aunque se convirtió en un hombre rico y sus novelas nunca han dejado de publicarse hasta el día de hoy, "siempre supo lo que era estar en el otro lado" -dice Bowen-, lo que explicaría que su obra haya conectado con sucesivas audiencias y que su legado continúe vivo hoy en la literatura británica.

Judith Mora