Uno de los jefes del hampa más buscados de Italia fue capturado el miércoles, en un golpe estratégico de la policía contra un clan mafioso destacado por su violencia.

Michele Zagaria, prófugo desde 1995, fue hallado en una casamata subterránea en su pueblo natal de Casapesenna, provincia de Caserta, sede del clan Casalesi de la Camorra napolitana.

El procurador antimafia Piero Grasso dijo que Zagaria probablemente pasó esos años prófugo cerca de su casa, porque los capos "sólo pueden ejercer su poder si se encuentran en un ambiente que los protege".

"Esta era la pesadilla: sabíamos que estaba allí pero era difícil encontrarlo", dijo Grasso a Sky TG24. "Finalmente lo logramos".

Indicó que la infiltración de Casalesi en la política y los comercios locales era similar a la que ejerce la Cosa Nostra en Sicilia.

Los investigadores sostienen que la familia Casalesi dirige un rentable negocio de transporte de desechos tóxicos. Ultimamente la policía se ha incautado de bienes de los Casalesi por valor de 2.000 millones de euros (2.700 millones de dólares). El clan también apela a extorsión, narcotráfico, contrabando de personas y de armas.

El año pasado un lugarteniente de Casalesi, Antonio Iovine, fue arrestado en lo que constituyó un duro golpe contra el clan. Su arresto dejó a Zagaria como el último prófugo sucesor del condenado jefe de la camorra Francesco Schiavone.

Apodado Sandokán por el protagonista de novelas de piratas, Schiavone, a juicio de muchos, sigue controlando el clan Casalesi entre rejas.

Zagaria es requerido por asesinato, extorsión, secuestro, vinculación con la mafia y otros delitos.

En uno de sus ataques más sangrientos, pistoleros de Casalesi mataron a tiros a seis inmigrantes africanos en la calle en lo que la policía consideró una advertencia a otros africanos a no interferir con el narcotráfico en esa área.