El Congreso suspendió por 120 días al legislador y segundo vicepresidente de Perú, Omar Chehade, luego que fuera vinculado en una denuncia de tráfico de influencias.

Con 103 votos a favor, cinco abstenciones y uno en contra, el pleno aprobó la noche del lunes la suspensión a Chehade por cuatro meses sin sueldo, tras una recomendación de la Comisión de Etica del Congreso.

La comisión investigó la denuncia de un ex alto mando de la policía, quien manifestó en octubre que Chehade lo invitó junto a otros dos generales de la policía a una cena en un restaurante limeño para aparentemente pedir apoyo para el desalojo de una compañía azucarera Andahuasi envuelta en un litigio judicial.

En su intervención para defenderse, Chehade dijo que el proceso iniciado por la comisión de Etica en su contra, había sido "inquisitorio, arbitrario y sumamente impropio".

La congresista opositora Marisol Pérez Tello sostuvo el martes que la suspensión fue una "decisión acertada".

"No tengo la menor duda. Uno no puede trasladarle a otros la responsabilidad por sus actos propios", comentó Pérez en declaraciones a la AP.

El caso de Chehade fue un espinoso tema que afrontó el presidente Ollanta Humala y que provocó una leve caída en su popularidad, pues durante su campaña electoral había prometido que no toleraría la corrupción en su gobierno.

Sin embargo, Humala dijo que no podía despedir a Chehade de su cargo de vicepresidente porque fue elegido democráticamente en elecciones, y le sugirió que renuncie. Chehade, empero, hizo oidos sordos a la sugerencia.

El caso Chehade, no obstante, ha perdido notoriedad recientemente ante las protestas sociales antimineras que han surgido en Perú en las últimas semanas.