Veinticinco países de la Unión Europea (UE), todos menos España e Italia, han acercado hoy posturas sobre los últimos detalles para poner en marcha una patente única europea y el tribunal que tramitará sus litigios, si bien aún les falta por decidir el lugar de la sede.

Los ministros europeos de Industria, reunidos en un Consejo de Competitividad en Bruselas, intensificaron hoy las negociaciones para concluir un acuerdo político que llevan meses buscando, con vistas a que la nueva patente esté operativa en 2014.

La presidencia polaca de la UE espera que se cierren pronto los últimos flecos para que la Comisión de Asuntos Jurídicos del Parlamento Europeo se pronuncie sobre el texto el próximo 20 de diciembre, con vistas a que se firme el acuerdo el 22 de ese mes en Varsovia y que el pleno de la Eurocámara lo vote en enero, previsiblemente.

El viceprimer ministro polaco y titular de Economía, Waldemar Pawlak, indicó en una rueda de prensa al término del Consejo que los países han aceptado las propuestas sobre la tasa de renovación, las cuestiones lingüísticas, el periodo transitorio hasta que se implemente la nueva patente, la cláusula de revisión o la estructura institucional.

En cambio, señaló que aún falta por decidir el lugar que albergará la sede principal del futuro tribunal de la patente.

"Tenemos reservado el castillo de Varsovia para la firma oficial y solemne del tratado del acuerdo y esperemos que todo se pueda arreglar el 22 de diciembre", señaló, pero apuntó que aún "hay dos países -de los 25 incluidos en la negociación- que no pueden aceptar en su totalidad el paquete hoy".

Las tres propuestas que forman el paquete legislativo son: la patente común en sí, el régimen lingüístico y la creación de un tribunal específico para litigios sobre patentes.

España e Italia se desmarcaron hace unos meses de la tramitación de la patente única, al creer que el nuevo sistema marginaba sus lenguas.

El régimen para la traducción de las patentes establece que éstas solo estarán disponibles en alemán, inglés y francés, aunque los países podrán enviar sus solicitudes en cualquier idioma de la UE.

Los 25 países que apoyaban esa propuesta apelaron para sacarla adelante a la "cooperación reforzada", una vía legal que permite avanzar en un ámbito determinado en un mínimo de nueve países, cuando se constate la imposibilidad de alcanzar un acuerdo en un plazo razonable.

El comisario europeo de Mercado Interior, Michel Barnier, destacó en una rueda de prensa durante el Consejo que cada año se presentan en la Oficina de Patentes Europea -que gestiona las patentes de 31 países firmantes del Convenio de Múnich-, 74.000 solicitudes de patentes.

Según Barnier, la mayor parte de esas patentes se registran en apenas cinco países debido al elevado coste que conlleva su tramitación, lo que, en su opinión, "abre la puerta a la falsificación" en el resto de países.

"Estamos en los últimos metros de la última recta de una larguísima carrera", afirmó, y mostró su confianza en que el acuerdo político se cerrará antes del final del año.