Una de las principales promesas de Joseph Blatter para combatir la corrupción en la FIFA se vio amenazada el martes cuando el organismo pospuso la publicación de documentos de un tribunal suizo que identifican a dirigentes del fútbol que aceptaron millones de dólares en sobornos por acuerdos de transmisión de los mundiales.

La FIFA indicó que "medidas legales tomadas" por una de las partes involucradas en el escándalo de ISL evitaron que se divulguen los documentos el 17 de diciembre.

"Estas medidas provocan otro exhaustivo análisis legal que pospondrá la publicación del archivo de ISL", señaló la FIFA en un comunicado.

La FIFA no identificó al responsable por la detención del proceso.

La BBC reportó que el documento involucra al ex presidente de la FIFA, Joao Havelange, y al presidente del comité organizador de la Copa del Mundo de 2014 en Brasil, Ricardo Teixeira.

Havelange renunció el lunes a su cargo como miembro del Comité Olímpico Internacional, justo cuando se esperaba que el organismo suspendiera al brasileño de 95 años que fue presidente de la FIFA durante 24 años, hasta que Blatter lo sucedió en 1998.

Se esperaba que el COI lo sancionara a raíz de una investigación de su comité de ética sobre los supuestos pagos realizados por la compañía de mercadeo ISL antes de su colapso en 2001 en medio de deudas por unos 300 millones de dólares.

En medio de otros escándalos de sobornos y compra de votos, Blatter prometió en octubre publicar el expediente después de la reunión del comité ejecutivo de la FIFA el 16 y 17 de diciembre en Tokio.

"Mi deseo era divulgar el expediente de ISL después de esta reunión", dijo Blatter en un comunicado. "Ahora me han dicho que debido a una objeción de una tercera persona a esta transparencia, se necesitará más tiempo para superar las vallas legales".

"Esto no cambia mi postura. Sigo comprometido con publicar los expedientes tan pronto sea posible".

El documento detalla un acuerdo anunciado en junio de 2010 en el que dirigentes del fútbol aceptaron haber recibido sobornos y pagaron 5,5 millones de francos suizos (entonces 6,1 millones de dólares). Los dirigentes devolvieron el dinero bajo la condición de que no se divulgara sus identidades.