Los arrestos de inmigrantes ilegales en Estados Unidos a lo largo de la frontera con México se ubican en su nivel más bajo desde la década de 1970, indicio de que hay menos personas que intentan cruzar para vivir o trabajar en el país del norte.

Este hecho podría determinar un viraje en el debate sobre la inmigración ilegal en Estados Unidos: de garantizar la seguridad en su frontera sur a ocuparse de las personas que ya viven en el país. Los arrestos en la zona limítrofe han bajado por sexto año consecutivo.

"Cada vez más el problema son los 11 millones de personas (que residen ilegalmente en el país), no la frontera misma", dijo Demetrios Papademetriou, presidente del Instituto de Políticas de Inmigración, un grupo de investigación sin afinidad partidista.

En el año fiscal que concluyó el 30 de septiembre, la Patrulla Fronteriza arrestó a 327.577 personas que intentaron cruzar al norte por la frontera. En el mismo periodo, las autoridades del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) deportaron a 396.906 personas, una cifra sin precedente.

Las cifras constituyen la primera vez en décadas en que hubo más deportaciones que arrestos en la zona fronteriza.

El número de personas que intenta cruzar furtivamente la frontera hacia Estados Unidos ha mostrado una declinación constante desde 2006, tras la cifra máxima histórica de 1,6 millones de aprehensiones en el 2000. En esos 10 años, aumentó la cifra de inmigrantes que se convirtieron en residentes establecidos en el país.

Casi dos tercios de los 10,2 millones de inmigrantes adultos que se calcula viven en el país han permanecido en Estados Unidos al menos por 10 años, de acuerdo con el Centro Hispánico Pew. Hace una década, menos de la mitad había estado en Estados Unidos tanto tiempo.

"Todo esto es parte de un panorama más amplio, en el que no estamos viendo muchas llegadas nuevas de inmigrantes indocumentados. Por ende, la proporción de nuevos inmigrantes indocumentados es menor", dijo Jeffrey Passel, demógrafo jefe en el Centro Hispánico Pew.

"Muchas personas han decidido quedarse. Echaron raíces. Sin duda, no ha habido una partida a gran escala de personas que estuvieron aquí por algún tiempo", agregó.

Sin embargo, los políticos continúan su disputa sobre quién es el más apto para garantizar la seguridad en la zona fronteriza con México.

Los intentos para aprobar una iniciativa de reforma a la ley de inmigración han terminado en el fracaso. Los republicanos aseguran que no apoyarán proyecto alguno que allane el camino a la legalización de los inmigrantes sin permiso para estar en el país y que tampoco considerarán otros cambios mientras no se garantice la seguridad fronteriza.

Algunos aspirantes a la candidatura presidencial republicana, como el ex presidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich, firmaron un compromiso para construir una valla a lo largo de la demarcación limítrofe con México.

En la actualidad existe una valla alta de acero que se extiende 965,5 kilómetros (600 millas) en la frontera.

El gobernador de Texas, Rick Perry, quien no apoya la valla fronteriza, ha propuesto incrementar los 1.200 efectivos de la Guardia Nacional destacados en la línea para funciones de apoyo.

Perry y Gingrich han mencionado que es necesario tener en cuenta el aspecto "humanitario" en cuanto a los inmigrantes ilegales que ya viven en el país. Ambos se granjearon las críticas de sus correligionarios conservadores en el Partido Republicano.

La secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, ha dicho que la frontera es más segura que nunca. "Y se desprende de todas las medidas que tenemos actualmente, que este enfoque funciona", dijo.

Sin embargo, la debilidad de la economía y la severidad de las nuevas leyes de inmigración en estados como Alabama y Arizona posiblemente han desempeñado un papel importante en la baja de los cruces ilegales a la par de la intensificación de la vigilancia fronteriza, dijo Doris Meissner, ex jefa del Servicio de Inmigración y Naturalización e integrante de alto rango en el Migration Policy Institute (Instituto de Política de Inmigración).

"No hay un aspecto en particular al que podamos señalar (por la caída en las detenciones en la frontera sur)", expresó Meissner.

"Creo que es perfectamente válido decir que la seguridad fronteriza está funcionando, pero no es legítimo decir que es la única responsable. Es obvio que se trata de una amalgama de la economía y la aplicación de la ley".

Es posible que la seguridad fronteriza persista como un tema que propicie discrepancias políticas, en particular con vistas a los comicios presidenciales de 2012, coincidieron Papademetriou y otros.

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