El líder de Jezbolá hizo su primera presentación pública en años en una manifestación en Beirut para conmemorar el Día de la Ashoura y declaró que su grupo radical está adquiriendo más armas y volviéndose más fuerte cada día.

El jeque Hassan Nasrallah se presenta rara vez en público por temor a ser asesinado por Israel. Este martes dijo que Jezbolá está "aquí para quedarse" y que nunca comprometería sus armas.

Las armas de Jezbolá son un tema polémico en Líbano. El grupo extremista insiste en que necesita mantener su poderoso arsenal para protegerse de cualquier amenaza de Israel, pero las armas también hacen de Jezbolá la fuerza miliciana más potente en Líbano, mucho más incluso que el ejército libanés.

"Estamos creciendo en número y en armas, y para aquellos que apuestan porque nuestras armas estén oxidadas, les decimos que están siendo renovadas", declaró Nasrallah.

El discurso del martes es el primero de Nasrallah que hace en público desde el 2006.

Desde entonces, había aparecido brevemente en público varias veces pero no había hecho discursos.

Nasrallah caminó a lo largo de las columnas en un bastión de chiítas en Beirut, y saludó desde el podio a la multitud, señalando que su presentación era un mensaje para todos aquéllos que creen que pueden "amenazarnos", agregó mientras muchos en la multitud gritaban "Muerte a Estados Unidos", "Muerte a Israel".

El Ashoura es uno de los días más sagrados del calendario musulmán chiíta y conmemora el día del aniversario de la muerte del sobrino nieto de Mahoma, Imam Hussein, en el siglo siete.

Luego, Nasrallah bajó el podio sonriendo y diciendo a decenas de miles de seguidores que reaparecería en unos minutos en una pantalla gigante para un discurso más largo. "Los veo en unos minutos.... no se vayan", bromeó con sus seguidores antes de irse.

Su aparición intenta mostrar confianza en un momento de agitación en Medio Oriente y particularmente en Siria, que es junto con Irán, partidario de Jezbolá.

Nasrallah reiteró su apoyo al régimen de Damasco acusando a Estados Unidos de buscar destruir Siria "para compensar su derrota en Irak".