La Oficina de Derechos Humanos de la ONU condenó hoy el "uso desproporcionado de la fuerza" por parte de las autoridades yemeníes en sus enfrentamientos contra milicianos tribales armados en la ciudad de Taiz (sur del país).

"Condenamos los ataques continuos contra civiles, particularmente en Taiz, donde más de 20 personas han muerto por disparos y bombardeos desde el jueves de la semana pasada, incluidos dos niños", dijo en rueda de prensa la portavoz del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Ravina Shamdasani.

La portavoz consideró "extremadamente decepcionante" la actuación de las autoridades yemeníes para enfrentarse a las manifestaciones populares e hizo un llamamiento a las partes para que las muertes "cesen de inmediato y se ponga fin a todo tipo de violencia".

"Hacemos un llamamiento a las autoridades yemeníes a que colaboren con la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, algo a lo que se han comprometido en numerosas ocasiones, y a que permitan la entrada de nuestro personal en el país para que evalúe la situación humanitaria sobre el terreno", señaló Shamdasani.

Se unió al llamamiento Elizabeth Byrs, portavoz de la Oficina de Ayuda Humanitaria de la ONU (OCHA), quien recordó la obligación de los Estados de proteger a los civiles y alertó del creciente número de personas expulsadas de sus hogares por la violencia.

"Hacemos un llamamiento a todas las partes a garantizar la seguridad y la protección de todos los civiles de acuerdo con los derechos humanos y el derecho humanitario internacional", dijo.

La portavoz subrayó que la violencia está resultando también en un drama humanitario, dado que en estos momentos hay 100.000 niños en Yemen sin acceso, o con acceso limitado, a la educación y a la sanidad debido al riesgo que representa salir a las calles.

Por su parte, Marixie Mercado, portavoz de UNICEF, informó ante la prensa de que en el último estallido de violencia en la ciudad de Taiz han muerto tres niños, lo que sitúa en 138 el total de menores fallecidos desde el inicio de las revueltas en el país árabe.

"El 1 de diciembre murió un bebé de 3 meses en Taiz", informó Mercado, que pidió a los bandos enfrentados a "evitar el daño a los civiles, particularmente las mujeres y los niños".