Las reuniones de alto nivel de la XVII Cumbre de la ONU sobre Cambio Climático (COP17) empiezan hoy en Durban (Sudáfrica) y serán claves para decidir, entre otros asuntos, el futuro del Protocolo de Kioto.

Se espera que unos doce jefes de Estado o Gobierno y 130 ministros asistan a las reuniones, que se abrirán hoy a las 13.00 GMT con una ceremonia en la que participarán, entre otras personalidades, el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

Uno de los grandes asuntos pendientes sobre la mesa de la COP, que se celebra del 28 de noviembre al 9 de diciembre, es la renovación del Protocolo de Kioto, que expira a finales de 2012.

El protocolo, firmado en 1997 y en vigor desde 2005, estableció compromisos legalmente vinculantes de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero para 37 países desarrollados, con la excepción de los Estados Unidos, que no lo ratificó.

Los negociadores intentan ahora acordar una segunda fase que sirva de transición a un nuevo acuerdo internacional legalmente vinculante.

Los países en desarrollo consideran crucial que las economías occidentales ratifiquen ese segundo período, mientras Rusia, Japón y Canadá no quieren renovar el tratado mientras sus competidores comerciales, China, India y EEUU, no asuman compromisos similares.

Un cierto consenso sobre la prórroga del protocolo se ha ido forjando desde el inicio de la cumbre, según la secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC), la costarricense Christiana Figueres.

"Se están viendo las opciones que tienen que ver con cómo se va a hacer el segundo periodo. Ya la pregunta no es si va a haber un segundo periodo, sino cómo se va a hacer un segundo periodo", declaró Figueres a Efe el pasado día 2.

Este lunes, además, la responsable del CMNUCC aseguró que aunque Rusia, Japón y Canadá rechacen renovar el acuerdo, "no van a obstaculizar un segundo periodo de compromiso".

El jefe de la delegación china, Xie Zhenghua, subrayó este lunes que pactar una segunda fase del Protocolo de Kioto "es lo más importante" de la COP17.

Asimismo, Xie indicó que su país, mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo, está dispuesto a aceptar un acuerdo legalmente vinculante de reducción de sus emisiones contaminantes, aunque con una serie de condiciones.

Entre éstas figuran que se acuerde una segunda fase de Kioto, la creación del Fondo Verde para el Clima (FVC) y el principio de responsabilidad común pero con exigencias diferenciadas.

Sin embargo, Xie precisó que China no se acogería al posible acuerdo hasta después de 2020, cuando vencen las acciones voluntarias de los países en desarrollo recogidas en el protocolo.

A ese respecto, el enviado especial de EEUU para Cambio Climático, Todd Stern, advirtió este lunes de que su país no firmará un nuevo acuerdo global de reducción de emisiones sin una "paridad legal" con las potencias emergentes como China, India o Brasil.

"Eso es imperativo", remarcó Stern, cuyo país es el segundo mayor emisor mundial de gases de efecto invernadero y se niega a un acuerdo global vinculante antes de 2020.

Países emergentes como Brasil ven con buenos ojos la propuesta de la Unión Europea (UE): pactar en 2015 un acuerdo de reducción de emisiones que entre en vigor en 2020 y comprometa a todas las grandes economías, con una prórroga del PK como transición.

Otra de las cuestiones importantes que centrarán las reuniones de alto nivel es la puesta en marcha del Fondo Verde para el Clima (FVC).

La ministra sudafricana de Asuntos Exteriores, Maite Nkoana-Mashabane, presidenta de la COP17, aseguró este lunes que ningún país se ha opuesto en la conferencia al FVC.

El FVC, acordado en la pasada cumbre (COP16) de 2010 en Cancún (México), es un mecanismo que pondrá a disposición de los países en desarrollo 100.000 millones de dólares anuales a partir de 2020 para virar hacia energías más limpias y combatir el cambio climático.

La ministra sudafricana admitió que el documento del diseño del Fondo que analizan los negociadores "no es perfecto", pero insistió en que ha recibido "muchas reacciones positivas".

La aprobación de la estructura y la gobernabilidad del Fondo en Durban, agregó Nkoana-Mashabane, es necesaria para "apoyar financieramente la adaptación (a la economía verde) y la reducción (de emisiones) de los países en desarrollo".

Según las cifras divulgadas esta semana por la ONU, casi 16.000 delegados y observadores de 194 países participan en la COP17.