El grupo ecologista Greenpeace protestó hoy en Brasilia contra la inminente aprobación de un nuevo conjunto de leyes que regulará el uso de los suelos y le exigió a la jefa de Estado, Dilma Rousseff, que "apague la motosierra".

El proyecto de reforma del llamado Código Forestal, resistido por defensores del medio ambiente, será votado hoy mismo en el Senado y parece claro que será aprobado por la abrumadora mayoría que tiene el oficialismo en esa cámara.

"Esa reforma va a propiciar un aumento de la deforestación en la Amazonía, perdonará a quienes talaron los bosques en forma ilegal y abrirá brechas para nuevos asentamientos" en el mayor pulmón vegetal del planeta, denunció la ingeniera agrónoma Tatiana de Carvalho, del capítulo brasileño de Greenpeace.

El grupo ecologista infló enormes globos frente a la sede del Senado en los que colgó pancartas en las que se leía "Dilma, apaga la motosierra" y otros mensajes dirigidos a los senadores, a los que se instó a rechazar el proyecto, que fue presentado por el propio Gobierno.

Según Greenpeace y otros movimientos ecologistas, como el Fondo Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), la aprobación del proyecto de reforma del Código Forestal será "un golpe mortal" a la Amazonía y anulará los avances que Brasil ha experimentado en los últimos años en términos de reducción de las tasas de deforestación.

Precisamente este lunes, el Gobierno brasileño anunció que los índices de pérdida de bosques amazónicos por la acción depredadora del hombre se redujeron un 11 por ciento entre agosto de 2010 y julio de 2011, cuando se perdieron 6.238 kilómetros cuadrados de selva.

Según datos oficiales, esa cifra fue además la menor registrada en ese período interanual desde 1988, cuando comenzaron a recogerse los datos estadísticos sobre la pérdida de bosques amazónicos.