Las autoridades de inmigración otorgaron el martes una visa humanitaria a un mexicano en diálisis que deportaron el mes pasado, dijo la abogada del paciente a la AP.

Francisco Cortez López, quien vivía sin autorización en Estados Unidos y fue deportado el 15 de noviembre, reingresaría al país tan pronto las autoridades establezcan una fecha, explicó Meredith Brown. La abogada dijo que la visa probablemente será temporal pero que buscará la manera de mantener a su cliente en Estados Unidos.

"El tiempo es vital", dijo Brown. "Confiamos en que lo vamos a traer pronto de regreso, tan pronto inmigración nos avise".

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, ICE por sus siglas en inglés, no contestó inmediatamente un mensaje de AP pidiendo comentarios sobre el caso.

La visa fue pedida por Brown y la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes en Los Angeles y respaldada por la oficina del congresista Adam Schiff. Sostenía que Cortéz López corría peligro en México, donde no podía recibier el tratamiento que comenzó en septiembre cerca de su casa en Pasadena.

Cortez López dijo que sólo ha tenido un tratamiento de diálisis desde que fue removido a la ciudad fronteriza de Tijuana, donde todavía se encuentra. Pero dijo estar contento ante la posibilidad de pasar la Navidad con su esposa y sus tres hijos.

"Todo este tipo ha sido muy difícil para mi. Día con día me siento vacía. Salgo a la calle pero no veo el rumbo. Recién ahora que dieron la noticia puedo ver claramente", dijo el inmigrante de 43 años, quien trabajaba en Estados Unidos como plomero y electricista.

Cortez ha dicho que no tiene dinero para pagar el tratamiento en México. En Estados Unidos, la diálisis estaba siendo cubierta por el servicio público, agregó su esposa Teresa Chávez, quien limpia casas por su cuenta.

De acuerdo con Cortez López, agentes de inmigración lo arrestaron en su propia casa y luego lo deportaron pese a que les avisó que estaba recibiendo diálisis dos veces por semana. Como prueba de su tratamiento, agregó, les mostró los dos tubos intravenosos que todavía tiene puestos.

La deportación ocurre cuando el Departamento de Seguridad Interna, agencia matriz de inmigración, se apresta a revisar unos 300.000 casos de inmigración y poner en práctica una política anunciada en junio que otorga a agentes flexibilidad necesaria para enfocarse en deportaciones de convictos de delitos graves.

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E.J. Támara está en Twitter como @etamara