La deteriorada crisis de deuda de Europa ejerce presión en China justo cuando el país ve reducirse su burbuja inmobiliaria y enfrenta un descenso en su sector manufacturero, lo que limita la capacidad de la segunda mayor economía del mundo de apuntalar el crecimiento económico global.

Los líderes europeos navegan por una crucial semana mientras buscan la manera de abrirse camino en una cumbre el viernes para evitar la desintegración del euro como moneda común y el pánico financiero global que podría generar.

Tal escenario asestaría un golpe a China al dificultar el crecimiento económico por medio de menos demanda de sus exportaciones. También induciría a Beijing a reducir el aumento de su moneda a un paso lento — exacerbando las tensiones comerciales con Estados Unidos y otras naciones que dicen que el yuan chino de antemano es demasiado barato.

Incluso si el euro, moneda común compartida por 17 países, se mantiene casi intacto, China y otros países asiáticos enfrentarían la desalentadora posibilidad de una recesión en Europa el próximo año y un anémico crecimiento de Estados Unidos — ambos mercados cruciales para las industrias automotriz, electrónica y textil de la región, entre otras de exportación.

Durante la recesión económica global de 2009, los estímulos chinos al estilo 'sorpresa y pasmo' mantuvieron su economía en auge. Para Asia y otras regiones del mundo, ayudó a amortiguar el impacto de la agitación económica. Los estímulos además desataron una elevada inflación, un torrente de tasas de intereses de baja calidad de préstamos bancarios y un desinhibido desenfreno en las bienes raíces. Beijing sigue tratando de contener tales distorsiones, lo que significa que su respuesta a una nueva baja sería mucho más restringida.

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El reportero de Negocios de The Associated Press Joe McDonald en Beijing contribuyó con este despacho.