La comunidad colombiana dejó escuchar hoy su voz desde Nueva York para decir no a la violencia que por cinco décadas vive su país, al secuestro y un sí a la paz y libertad, uniéndose así a miles de sus compatriotas que marcharon con igual reclamo por las calles de su patria.

Al ritmo del vallenato que ha representado a ese país alrededor del mundo que interpretaba en su acordeón Foncho Castellar y con gritos de "Colombia libertad, prosperidad, no más FARC" y de "Colombia, no más piedad para las FARC" los colombianos marcharon por las concurridas calles de Manhattan, ante el asombro de muchos, para llevar su reclamo hasta la sede de Naciones Unidas.

La marcha, en la que participó alrededor de un centenar de colombianos de Nueva York y Nueva Jersey, estuvo encabezada por una gigantesca bandera de ese país y los cónsules de ambos estados, Elsa Gladys Cifuentes y Christian Rodríguez, respectivamente, así como por Martin Santos, hijo del presidente de Colombia.

"Los colombianos y colombianas que vivimos en Nueva York nos unimos al clamor mundial de exigir los derechos elementales: vida, dignidad y libertad", dijo Cifuentes en un mensaje previo al inicio de la marcha que partió desde el Consulado.

"Le enviamos nuestra solidaridad a las Fuerzas Armadas para que continúen guardando nuestra nación. Desde este espacio, con la presencia de líderes de la comunidad colombiana y desde la sede de Naciones Unidas, pedimos no más secuestros, no más niñas y niñas huérfanos de la violencia, no más viudas y viudos", afirmó.

Con este grito de paz y de repudio a la violencia que ha costado la vida a miles de colombianos, y tras entonar su himno nacional, salieron a la calle con la esperanza de que un día alcanzarán ese sueño y podrán regresar a su país.

Ese fue el deseo de Roberto García, que emigró hace 32 años desde su natal Pereira, en la zona cafetalera, y que viajó desde Nueva Jersey para alzar su voz en contra de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC) a las que algunos llamaron hoy "terroristas".

"Espero la libertad para todos los secuestrados (por las FARC), que entreguen las armas, que se desmovilicen", dijo a Efe para agregar que nació hace 56 años, cuando se iniciaba el conflicto armado en su país.

"Quiero mucho al país, quiero regresar para un día vivir tranquilo allá. Mi familia ha sido de las pocas que no ha tenido problemas de secuestros", dijo García, quien lamentó la ejecución la pasada semana de cuatro secuestrados que estaban en poder de las FARC: los policías Edgar Yesid Duarte, Elkin Hernández y Álvaro Moreno y el militar José Libio Martínez.

García, que vestía una camiseta blanca, al igual que otros compatriotas, con el mensaje de "No más violencia, no más secuestros, no más mentiras, no más muertes, no más FARC", aseguró además que fue "impactante" la noticia "sobre todo, ver las imágenes de los hijos llorando".

El drama de los secuestros masivos en Colombia data de la época en la que gobernaba Ernesto Samper (1994-1998), cuando las FARC tomaron pueblos, estaciones policiales y bases militares haciéndose con cientos de rehenes.

Durante el Gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002) comenzaron a hacer cautivos a políticos, como la excandidata a la presidencia Ingrid Betancourt y su compañera de fórmula, Clara Rojas, e incluso a ciudadanos estadounidenses.

Para la educadora Mercedes Minota, la marcha unió hoy a colombianos, mas allá de sus ideas políticas.

"Los colombianos hemos venido una vez más a protestar en contra del terrorismo, para pedir la libertad de los secuestrados, para pedir por la paz del país, que tanto se la merece", dijo el hijo del presidente Juan Manuel Santos, que estudia en Nueva York y quien acompañó a sus compatriotas a lo largo de la marcha, durante la cual ondeó la bandera tricolor de ese país.

Al llegar frente a la sede de Naciones Unidas, la cónsul Cifuentes agradeció a los participantes y se despidieron entonando una vez el himno de Colombia.