Los colombianos, con las imágenes aún frescas de los rostros de cuatro uniformados ejecutados por las FARC tras más de una década de cautiverio, volvieron el martes a demandar en las calles la liberación de los secuestrados y en contra de las guerrillas.

En distintas localidades --desde Medellín en el noroeste, hasta Cartagena sobre la costa del Caribe-- grupos de 1.000 a 2.000 personas comenzaron a marchar pasadas las 10 horas (1500 GMT), mientras en Bogotá las marchas desde distintos puntos se congregaron en la Plaza de Bolívar desde el mediodía.

Las marchas de la jornada distaron mucho de las multitudinarias manifestaciones que contra el secuestro se produjeron en febrero del 2008, cuando hasta dos millones de personas participaron en Bogotá y en el resto del país se contaban por miles.

Esta vez la asistencia en la capital colombiana, bajo nubarrones e intermitentes chubascos, se calculó la participación en unas 100.000 personas, aseguró telefónicamente el coronel de la Jorge Gallego, jefe operativo de la Policía Metropolitana de Bogotá.

Desde la localidad de Villeta en el central departamento de Cundinamarca, el presidente Juan Manuel Santos expresó que se alcanzará la paz con la guerrillas ya sea "por las buenas o por las malas", según declaraciones divulgadas por la casa de gobierno.

Herbin Hoyos, que desde hace más de 18 años dirige un programa radial en el que familiares y amigos les envían mensajes de ánimo y apoyo a los cautivos y que fue uno de los que llamó a la manifestación, dijo a reporteros en la Plaza de Bolívar de Bogotá, que "desafortunadamente calculábamos que iban a venir más personas pero... los colombianos son muy poco solidarios".

Pero Oliva Solarte, madre del intendente de policía Jorge Trujillo, de 42 años y más de 10 cautivo de las FARC, expresó que "este apoyo es fantástico porque no nos sentimos olvidados".

Algunos pequeños grupos de colombianos también manifestaron en Nueva York y Miami.

Un centenar de colombianos se unieron a la marcha desde Nueva York, caminando desde el consulado colombiano en el corazón de Manhattan hasta la sede de Naciones Unidas. Otro centenar manifestó con atuendos blancos en el sur de Florida.

Hernando Piñeros, uno de los organizadores de la manifestación en Miami, manifestó que "las FARC deben ser derrocadas por los ciudadanos en la calle... no tienen ninguna razón de ser".

La manifestación fue convocada por grupos de familiares de secuestrados y activistas, a quienes el gobierno y los medios de comunicación respaldaron.

La idea de las marchas surgió al calor de los informes conocidos el 26 de noviembre, cuando las autoridades reportaron que tres policías y un militar que tenían más de una década cautivos por las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) fueron ejecutados en una zona del sur del país por los guerrilleros con tiros en la cabeza o por la espalda debido a que se encontraron con tropas el Ejército.

Imágenes de los cuatro uniformados, enviadas por los rebeldes entre 2009 y 2010 y las últimas conocidas de ellos con vida, fueron incesantemente mostradas por los medios.

Pero más allá "del valor agregado de un gesto de sensibilidad de la sociedad" colombiana, que las marchas provoquen que los grupos armados ilegales "los vayan a liberar, va a ser difícil", dijo en diálogo telefónico Ariel Avila, analista de la Corporación Nuevo Arco Iris, dedicada al estudio del conflicto interno.

El domingo, una encuesta publicada por la revista Semana reveló que el 47% de los consultados dijo estar a favor de negociar la paz y 48% dijo que hay que combatirlas militarmente. Un 5% dijo no saber o no respondió al sondeo realizado a 1.009 personas en 13 distintas poblaciones colombianas. El margen de error del sondeo fue de 3 puntos porcentuales.

De acuerdo con el grupo no gubernamental País Libre, el número de denuncias de secuestros aumentó 35% en el primer semestre del 2011 comparando con igual período del 2010: De 131 denuncias se pasó a 177.

Pero cifras de la Policía Nacional Antisecuestro señalan que pasaron de 282 el año pasado a 255 hasta noviembre de 2011. De esos 255 casos, 145 fueron obra de la delincuencia común, 72 fueron atribuidos a las FARC, 30 al también rebelde Ejército de Liberación Nacional (ELN) y ocho a paramilitares.

De ese total de casos, en cautiverio siguen al menos 32 personas, entre ellas 12 uniformados, de acuerdo con la Policía.

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Las corresponsales de Associated Press Claudia Torrens en Nueva York y Gisela Salomón en Miami contribuyeron a esta información.