Las autoridades de Tailandia elevaron hoy a 684 los muertos por las graves inundaciones que ahora también afectan al sur, tras causar estragos en el centro y norte del país en los últimos cuatro meses, mientras tres personas continúan desaparecidas.

Las riadas afectan a más de 5 millones de personas en 21 provincias, incluida la sureña Songkla y la capital, según el Departamento de Prevención y Mitigación de Desastres.

En varios distritos de Bangkok se han producido revueltas esporádicas que han logrado romper en varias ocasiones algunas de las barreras de sacos de arena, colocadas por el Gobierno con el fin de mantener las zonas financieras y el centro de la capital seco, para liberar el agua que anega sus casas y comercios desde hace un mes.

Las autoridades piden paciencia a los vecinos para conseguir drenar el agua que baja del norte del país hasta el Golfo de Tailandia ante el aumento del descontento popular.

Las inundaciones comenzaron en julio por las fuertes lluvias del monzón y la gran cantidad de agua acumulada en los pantanos.

Las peores inundaciones en 50 años en Tailandia han anegado siete parques industriales, han obligado a retrasar el inicio de las clases tras afectar a varias universidades y colegios y han forzado a cientos de miles de personas a vivir en centros de evacuación.

El problema principal no ha sido una mayor cantidad de precipitaciones este año que otros, sino la descoordinación de las autoridades para gestionar a través de la red de canales y embalses el agua caída.