Al menos 62 personas murieron y 135 resultaron heridas en dos atentados de tinte sectario en las ciudades de Kabul y Mazar-i-Sharif, que han convertido la jornada de Achura, una de las más importantes del calendario chií, en una de las más sangrientas de la última década contra los civiles en Afganistán.

Un suicida se coló entre los miles de chiíes que abarrotaban hacia mediodía (hora local) la entrada del santuario de Abul Fazl y detonó una carga explosiva que mató "al menos a 58 personas", explicó a Efe un responsable policial de la capital, Mohamed Zahir.

El atentado, del que los talibanes se han desvinculado, ocurrió en el área de Murat Khani en el sur de Kabul y también dejó heridos al menos a 130 fieles, que fueron trasladados a diversos centros sanitarios de la capital afgana.

Las imágenes de las cadenas locales mostraban diversos vehículos de transporte cargando cadáveres y heridos en dirección a los centros sanitarios, donde se han formado largas colas de familiares que intentan conocer el estado de las víctimas.

Según la agencia local AIP, el atentado de la capital fue reivindicado mediante una llamada a diversos medios paquistaníes por el grupo Lashkar-e-Jhangvi al-Alami, ramificación de una organización sectaria paquistaní.

Los talibanes condenaron mediante un comunicado los ataques de hoy y afirmaron que su movimiento "no permite atacar a afganos en nombre de su religión, tribu o procedencia".

El atentado de hoy en Kabul es uno de los más sangrientos registrados en Afganistán y es el que más muertos ha dejado en el último año a pesar del aumento de la violencia que ha vivido el país en 2011.

Minutos después del ataque de Kabul, cuatro personas murieron a causa de una explosión en Mazar-i-Sharif, capital de la provincia de Balkh, en el norte del país .

El portavoz de la policía local, Sher Mohamed Durani, explicó a Efe que el atentado, realizado mediante una bicicleta cargada de explosivos en la plaza de Alokozai, también ocasionó cinco heridos que fueron trasladados a un hospital cercano.

Según fuentes policiales citadas por AIP, la explosión ocurrió justo en el instante en el que pasaba por el lugar un grupo de fieles chiíes celebrando su día más santo, "Achura", que conmemora la muerte de un nieto del profeta Mahoma.

Los ataques sectarios contra la minoritaria comunidad chií son habituales en otros países musulmanes, especialmente durante esta fiesta, pero en Afganistán los miembros de esta rama del islam se habían librado hasta ahora de ataques de esta magnitud.

"Desde la etapa del régimen talibán, hace más de una década, que no se veía un ataque de esta escala que tuviera como objetivo a los chiíes afganos e incluso entonces ya había componentes políticos más que sectarios", destacó el analista italiano Fabrizio Foschini.

"Dudo mucho que esto haya sido obra de los talibanes porque eso rompería el discurso nacionalista que quieren proyectar", añadió este miembro residente en Kabul del "think tank" -laboratorio de ideas- Afghan Analyst Network.

Los chiíes representan casi el 20% de la población afgana y se concentran en determinadas provincias, especialmente en Bamiyán, en el centro del país.

La Misión de Naciones Unidas en Afganistán calificó los ataques de "brutales" y "completamente inaceptables", y recalcó "no tienen ninguna justificación posible".

Los atentados de hoy se producen un día después de que la comunidad internacional se comprometiera ayer, en la conferencia de Bonn sobre el futuro de Afganistán, a seguir apoyando al país asiático tras la retirada de las tropas internacionales en 2014.

Los países asistentes a la cumbre prometieron mantener el soporte hasta 2024 pero a cambio manifestaron que esperan que Afganistán supere su déficit democrático y respete los derechos humanos, en especial los de la mujer.

Fawad Peikar