Una llamativa tortuga de ojos rojos se unió a la lista de animales escapistas de Nueva York, tras la famosa cobra venenosa del zoo de El Bronx y el pavo real del zoo del Central Park, aunque este reptil ha logrado llevar a cabo su fuga avanzando a tan solo 0,26 kilómetros por hora.

"Es muy desafortunado que este animal nativo haya desaparecido y que el público sea privado ahora de tener la oportunidad de verlo", dijo hoy en un comunicado la directora del servicio de guardabosques de Nueva York, Sarah Aucoin, sobre la desaparición el pasado jueves de la tortuga del Centro Natural de Inwood Hill.

De la especie Eastern Box, este animal terrestre mide entre 11,4 y 16,5 centímetros de largo y se caracteriza por el vivo color rojo de sus ojos cuando se trata de un macho, como es el caso de la recién desaparecida tortuga.

Los guardabosques todavía desconocen cómo este llamativo animal logró escaparse de las dependencias del Centro Natural de Inwood Hill, una misteriosa fuga por la que ha saltado a las páginas de la prensa local para unirse a la lista de animales famosos en Nueva York por sus labores de escapismo.

El primero de ellos fue una cobra venenosa que se escapó en marzo pasado de su jaula en el zoo de El Bronx y que mantuvo en vilo durante días a los vecinos de ese barrio, pero cuya popularidad llevó a un neoyorquino a crear una cuenta en la red social Twitter en la que supuestamente narraba los paseos del animal por Nueva York.

También tiene ya su propia cuenta en esa red social la tortuga Eastern Box, aunque por ahora sus seguidores se reducen a medio centenar, lejos de los más de 200.000 que consiguió en cuestión de días la cobra de El Bronx.

"Estoy escapándome de los guardabosques... pero es una huida realmente lenta", asegura @NYBoxTurtle en uno de sus tweets, en los que añade: "Les diría cómo me escapé, pero entonces cómo me voy a escapar la próxima vez".

Además, la admiración que despertó en agosto pasado un pavo real que se escapó del pequeño zoo que alberga el Central Park llevó incluso a dos personas a crear diferentes cuentas en Twitter del ave, que se instaló durante horas en la repisa de un lujoso edificio en la Quinta Avenida.