La ciudad de Cajamarca recuperó el lunes la normalidad de sus actividades luego que el presidente Ollanta Humala declaró el estado de emergencia para sofocar un paro de protesta en contra de un ambicioso proyecto minero de 4.800 millones de dólares que implica la destrucción de cuatro lagunas.

El ministro del Interior Oscar Valdés señaló el lunes tras hacer un recorrido por Cajamarca, a 560 kilómetros al norte de Lima, que el mercado, los negocios, y los colegios, estaban funcionando normalmente.

Cajamarca soportó un paro total --que provocó desabastecimiento de la ciudad, desde el 24 de noviembre-- convocado por un sector de la población que se opone al proyecto Conga, de la empresa Yanacocha, cuyo accionista mayoritario es la estadounidense Newmont.

"Vemos que la ciudad va normalizando sus actividades... por ello se ha dado esta medida", dijo Valdés a la emisora Radioprogramas.

Humala declaró el domingo en la noche un estado de emergencia por 60 días en las provincias de Cajamarca, Celendín, Hualgayoc y Contumazá ante los graves desórdenes que se produjeron en las últimas semanas por la oposición al proyecto Conga que preveía la explotación de oro y cobre desde 2015.

La policía de las cuatro localidades dijo que la situación era normal, que no había intervención militar y que el resguardo del orden interno seguía estando en manos de la Policía Nacional.

El estado de emergencia, que rige desde las cero horas del lunes, implica que quedan restringidos los derechos constitucionales como la libertad de tránsito, de reunión, inviolabilidad del domicilio y otros.

El gobierno tomó esta decisión luego que fracasaran el domingo las conversaciones que llevaron a cabo el presidente del Consejo de Ministros Salomón Lerner, y otros cuatro ministros, con líderes de la protesta contra el proyecto Conga.

Humala, un ex militar izquierdista que logró llegar al poder al ubicarse más hacia el centro, dijo que "la intransigencia de un sector de dirigentes locales y regionales" había impedido llegar a un acuerdo para el cese de la protesta.

Gregorio Santos, presidente del gobierno regional de Cajamarca y quien lidera la oposición a Conga, en declaraciones a la AP afirmó que desde el jueves último las actividades ya se desarrollaban normalmente, y calificó la medida del gobierno como "una decisión política desacertada".

Para el ingeniero agrónomo alemán Reinhard Seifert, que asesora a los opositores al proyecto Conga, el gobierno está manipulando la situación, y ya había decidido de antemano declarar el estado de emergencia cualquiera que hubiera sido el resultado de las conversaciones.

Omar Jabara, vocero de Newmont, manifestó en un correo electrónico remitido a la AP el lunes que "están monitoreando cercanamente la situación y siguen deseosos de participar en un diálogo de buena fe" con la población cajamarquina.

Cajamarca se opone al proyecto Conga porque teme que sus fuentes de agua sean seriamente afectadas.

El proyecto implica secar cuatro lagunas, y trasvasar las aguas a dos reservorios.

El gobierno y Yanacocha anunciaron el martes pasado la suspensión del proyecto para permitir el restablecimiento de la tranquilidad y el orden público en la región.

Sin embargo, los pobladores reclaman la cancelación total del proyecto.

"Estamos decepcionados por cómo el presidente maneja la situación. Esperábamos un presidente que se ponga la camiseta de los peruanos, de los que más necesitan, del pueblo", dijo José Quinteros, un agricultor de Celendín.