Cinco ataques con bombas contra peregrinos chiítas durante un importante ritual de esa rama del islam dejaron 21 muertos y casi 100 heridos el lunes, una muestra más de los enormes obstáculos de seguridad que acosan a Irak en momentos en que Estados Unidos se apresta a retirar sus tropas.

Feriados religiosos chiítas, como el período de duelo llamado Ashura, son blancos de ataques todos los años por extremistas sunitas y se han vuelto pruebas especialmente duras para las fuerzas de seguridad iraquíes, que aún pasan trabajos para proteger a la población.

En el primer ataque del lunes, una bomba estalló entre peregrinos chiítas en Latifiya, unos 30 kilómetros (20 millas) al sur de la capital, matando a dos de ellos e hiriendo a tres, dijo la policía. Un funcionario médico confirmó la cifra de víctimas.

Horas más tarde, un coche bomba estalló cerca de un grupo de peregrinos en la ciudad de Mahawil cuando se dirigían a Karbala, y dejó ocho muertos y 56 heridos, dijeron funcionarios policiales de la provincia de Babil.

Mahawil está a unos 56 kilómetros (35 millas) al sur de Bagdad.

Otros tres ataques con explosivos contra chiítas en la capital mataron a 11 personas e hirieron a 41, dijo la policía.

Todos los funcionarios hablaron a condición de guardar el anonimato porque no están autorizados a hablar con la prensa.

El Ashura marca el aniversario de la muerte en el siglo VII del imán Hussein, un nieto del profeta Mahoma. Su muerte en una batalla en las afueras de Karbala estableció la división histórica del islam entre chiítas y sunitas, que aún afecta el Medio Oriente. Para conmemorar la muerte, los chiítas iraquíes caminan desde todo el país a Karbala.

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La periodista de The Associated Press Mazin Yahya contribuyó a este reportaje.