Al menos 17 personas murieron hoy en Siria a causa de la violencia y la represión del régimen, la mayoría a consecuencia de los disparos de la Policía, informó la oposición en un comunicado.

Según los Comités de Coordinación Local, el mayor número de víctimas se produjo en la provincia de Homs, uno de los principales feudos de la oposición, y entre los muertos de este lunes hay un niño y una mujer.

La enésima jornada de violencia coincide con una nueva disputa política entre el gobierno de Damasco y la Liga Árabe sobre la aplicación de las nuevas sanciones y las condiciones para el envío de observadores.

En medio, la oposición afirmó que disparos del Ejército y las fuerzas de seguridad causaron la muerte a 14 personas en Homs, la provincia más afectada por la represión, a dos en Hama, también en el centro del país, y uno en la provincia septentrional de Idleb.

Al menos cuatro de los fallecidos en Homs perdieron la vida cuando fuerzas del orden abrieron fuego en un puesto de control en el barrio de Deir Baalba, afirmaron.

Además, los edificios cercanos a la mezquita de Jaled bin al Walid de Homs fueron bombardeados, mientras que los "shabija" (sicarios del régimen) efectuaron redadas en otros barrios de la ciudad, agregaron.

Por su parte, el también opositor Observatorio de Derechos Humanos, que cifró en ocho los fallecidos en Homs, explicó que una mujer y un hombre perecieron en Al Haula por disparos y que en esta zona un grupo de sicarios del Gobierno secuestró un autobús con trece pasajeros.

La espiral de violencia coincidió con la decisión de la Liga Árabe de mantener las sanciones económicas impuestas a Siria debido a las nuevas condiciones propuestas por Damasco para el envío de los observadores, aunque todavía se espera el anuncio oficial al respecto.

El sábado pasado, el grupo de contacto de la Liga Árabe para Siria dio un nuevo plazo a este país, que acabó 24 horas después, para aceptar la misión y evitar las sanciones aprobadas el pasado 27 de noviembre.

Más de 4.000 personas han perdido la vida en Siria desde que el pasado marzo el régimen decidiera reprimir por la fuerza las protestas populares en demanda de reformas, según datos de la alta comisionada de la ONU de Derechos Humanos, Navi Pillay, para quien el país parece caminar hacia una guerra civil.