El Partido Comunista solicitará a la justicia la exhumación de los restos del poeta chileno Pablo Neruda, que se encuentran sepultados en su casa museo de Isla Negra, una localidad cercana a Santiago que mira al Pacífico.

La información fue proporcionada hoy por el abogado Eduardo Contreras, quien precisó en declaraciones a Radio Bío-Bío, que el escrito se presentará mañana lunes ante el ministro en visita (juez especial), Mario Carroza.

La investigación se abrió en mayo pasado ante las dudas sobre el deceso del poeta, Premio Nobel de Literatura 1971.

El relato oficial de los hechos, aceptado por la familia de Neruda, indica que el literato falleció en la clínica santiaguina Santa María el 23 de septiembre de 1973 debido a un avanzado cáncer de próstata, doce días después del golpe de Estado que derrocó a su amigo el presidente Salvador Allende.

Contreras explicó hoy que la tesis sobre la intervención de terceros apunta a las declaraciones del chofer del juglar, Manuel Araya, quien asegura que Neruda fue inoculado con una sustancia venenosa al interior de ese recinto asistencial.

Araya ya declaró ante el juez y ratificó que el propio Neruda le dijo que en la madrugada del 22 de septiembre un médico lo había inyectado.

La Clínica Santa María, según consta en el expediente del ministro en visita, se excusó de entregar la ficha médica o epicrisis del paciente, debido al tiempo transcurrido.

Contreras señaló que ante estos antecedentes, la única posibilidad para conocer la verdad es realizar pericias a los restos del poeta enterrados en Isla Negra, a unos 120 kilómetros al oeste de Santiago.

El letrado consideró hace unos meses que la posibilidad de que el premio Nobel de Literatura fuera asesinado por agentes de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) tiene asidero porque "en el exilio hubiera sido algo muy difícil" para el régimen militar.

Al testimonio del asistente personal del poeta, se suma el del entonces embajador de México, Gonzalo Martínez Corbalá, quien estuvo junto a Neruda el día antes de su muerte.

El diplomático mexicano sostiene que Neruda "podía conversar tranquilamente" y caminaba sin problemas por la habitación de la clínica Santa María mientras preparaba su salida al exilio en el país azteca.

Si el juez Carroza acepta la solicitud del Partido Comunista, el caso de Neruda se sumaría a otras exhumaciones emblemáticas como la de los expresidentes Eduardo Frei Montalva (1964-1970) y Salvador Allende (1970-1973).

También la del exministro del Interior de Allende José Tohá, el cantautor Víctor Jara, torturado y asesinado por los militares y la del niño Rodrigo Anfruns, secuestrado durante la dictadura.