Los delincuentes de raza blanca que han solicitado el perdón presidencial para obtener un indulto se han beneficiado casi cuatro veces más que el resto de las minorías, según un estudio publicado hoy en el diario The Washington Post.

Los afroamericanos son los que tienen menos oportunidades de recibir el perdón final del mandatario estadounidense, según un análisis de los documentos y los datos publicados en los últimos diez años, realizado por la organización sin ánimo de lucro de investigación periodística ProPublica.

El artículo 2 de la Constitución concede al presidente el poder de la clemencia ejecutiva que puede tomar varias formas, incluidos el perdón, la conmutación de la sentencia, la remisión de la multa o restitución, y la suspensión temporal del castigo.

Entre 2001 y 2008, de los 1.918 casos que recibió el exmandatario George W. Bush del Departamento de Justicia, a 189 personas se les concedió el perdón, todos de raza blanca menos 13. Siete fueron para afroamericanos, cuatro a hispanos, uno a un asiático y otro a un nativo americano.

En lo que lleva de mandato el actual presidente estadounidense, Barack Obama, ha perdonado a 22 personas, de las que sólo dos pertenecen a alguna minoría.

Uno de los consejeros de Bush, Fred Fielding, rechazó que hubiera algún tipo de disparidad racial ya que los nombres de los peticionarios estaban borrados, no obstante, aunque la administración republicana intentó mejorar el sistema todavía sigue siendo un asunto pendiente.

Para realizar su análisis, ProPublica tomó una muestra de 500 casos al azar del periodo de Bush (puesto que podían estudiar un mandato completo) y escrutaron a los solicitantes por edad, raza, género, tipo de crimen, después de la condena, a partir de entrevistas y documentos públicos.

El equipo descubrió que en múltiples casos ante una falta y un comportamiento similar el resultado difería dependiendo si el solicitante era blanco o negro.

Por ejemplo, una mujer afroamericana que fue condenada a 3.000 dólares de multa por no declarar sus ingresos en 1989 le fue de denegado el perdón, mientras que otra mujer blanca que falsificó su declaración de la renta y estafó 25.000 dólares fue indultada.

Otro de los casos que citan es uno por posesión de 1,1 gramos de crack que fue denegada a un afroamericano, mientras que un hombre blanco reincidente cuatro veces que estuvo en prisión por vender 1,025 gramos de metanfetamina fue perdonado.

El Departamento de Justicia, del que depende la oficina de perdones que asesora al presidente sobre los casos, indicó en un comunicado que el proceso del perdón tiene en cuenta muchos factores que no pueden ser medidos estadísticamente como la franqueza del peticionario y el nivel de arrepentimiento.

No obstante, según la investigación, los documentos del Departamento de Justicia muestran que cerca de 200 miembros del Congreso de ambos partidos llamaron en ese periodo a la oficina de perdones interesándose por algunos casos.

Además, las familias de algunos acusados hicieron contribuciones a las campañas de los legisladores que apoyaron su causa, y la estadística demuestra que los solicitantes con apoyo de algún congresista tienen tres veces más posibilidades de ser perdonados.