El marfileño Laurent Gbagbo comparecerá mañana como el primer ex jefe de Estado que se sienta en el banquillo de los acusados de la CPI, que lo reclamó por crímenes de guerra y lesa humanidad presuntamente cometidos durante la violencia que siguió a los comicios de noviembre de 2010 en el país africano.

En la que será su primera comparecencia ante los jueces de la Corte Penal Internacional (CPI) desde que fue detenido el pasado martes, Gbagbo deberá responder a preguntas referidas a su identidad y se le pedirá que indique si ha sido informado de los cargos que pesan sobre él.

Los magistrados le explicarán además los derechos con los que cuenta, entre los que se encuentra la posibilidad de pedir la libertad condicional mientras no empieza el juicio.

Sin embargo, no tendrá la oportunidad de declararse culpable o inocente de las alegaciones en su contra, ya que para eso tendrá que esperar a que los magistrados de la CPI analicen las pruebas recogidas por la fiscalía para determinar si constituyen una base suficiente para las acusaciones.

Ese análisis se realiza en una serie de audiencias, conocidas como de confirmación de cargos, cuya fecha de inicio también se dará a conocer mañana por los jueces.

Gbagbo, de 66 años, es el primer expresidente en custodia de la CPI, que aunque ha emitido otras dos órdenes de arresto contra jefes de Estado, nunca hasta ahora había tenido la oportunidad de juzgarles.

En el caso del presidente de Sudán, Omar Al Bashir, éste no ha podido ser procesado porque todavía sigue prófugo de la Justicia, y en el caso del depuesto dictador libio Muamar El Gadafi, porque falleció el pasado octubre.

El expresidente marfileño se enfrenta a cuatro cargos de crímenes de guerra y lesa humanidad, entre los que se encuentran asesinatos, persecuciones, violación a mujeres y otras formas de abusos sexuales y actos inhumanos dirigidos contra los partidarios del candidato opositor y vencedor de las elecciones, Alessane Ouattara.

Esos delitos habrían sido cometidos por las fuerzas leales a Gbagbo entre el 16 de diciembre de 2010 y el 12 de abril de 2011, en el contexto de la violencia postelectoral en Costa de Marfil, que se prolongó durante medio año y costó la vida a 3.000 personas.

El fiscal jefe de la CPI, Luis Moreno Ocampo, que abrió la investigación en Costa de Marfil el pasado mes de octubre, continúa analizando qué ocurrió durante esos meses de violencia y, según sus pesquisas, nuevos acusados pertenecientes a ambos bandos políticos responderán en un futuro de crímenes similares a los que se enfrenta Gbagbo.

La investigación en Costa de Marfil es diferente de otras llevadas a cabo por la CPI, pues es la primera vez que la fiscalía abre un caso en un país que no está adherido al Estatuto de Roma (que regula el funcionamiento de este tribunal) pero que ha aceptado explícitamente su jurisdicción.

Creada en 2002, la CPI investiga en estos momentos presuntos crímenes en Uganda, Sudán, República Democrática del Congo, Libia, Costa de Marfil y Kenia.

También ha abierto investigaciones preliminares en Afganistán, Georgia, Colombia, Guinea, Palestina, Honduras, Corea y Nigeria.