La provincia de Cañete, en el sur de Lima, amaneció hoy tranquila tras finalizar la huelga que mantenía desde hace cuatro días en reclamo por la ampliación de un penal en la zona al llegar a un acuerdo con funcionarios del Ejecutivo.

El sábado por la noche, tras una larga negociación, los dirigentes del Frente de Defensa de los Intereses de Cañete decidieron deponer la medida de fuerza tras la reunión que sostuvieron con el presidente del Consejo de Ministros, Salomón Lerner, y el viceministro de Justicia, Juan Jiménez.

Jiménez anunció que ya no se ampliará el penal La Cantera, de Cañete, a unos 150 kilómetros de la capital, pero que sí se harán mejoras en su infraestructura.

"Este acuerdo hay que efectivizarlo lo más pronto posible, para que la población esté tranquila y sepa que esa es ya una decisión que nosotros hemos tomado", señaló Lerner.

Los pobladores señalaron que desde que se construyó el penal en 2001, creció la inseguridad en su otrora tranquila provincia con la llegada de los familiares y amigos de los presos.

Lerner se comprometió a enviar oficios al Ministerio del Interior para que atienda la problemática de la criminalidad en la zona.

Durante los días de protesta, producto del enfrentamiento entre los manifestantes y la policía murió una persona, quien al parecer recibió un disparo, hubo 28 heridos y una docena de detenidos.

Además, se bloqueó un tramo de la estratégica carretera Panamericana Sur, que ocasionó desabastecimiento de alimentos y pérdidas económicas por hasta 18 millones de dólares, según la Cámara de Comercio de Cañete.

El establecimiento penitenciario alberga en la actualidad a 3.200 reclusos, pese a que fue construido solo para 800, y no cuenta con servicios de agua potable ni desagüe.