El éxito del Corinthians en el Campeonato Brasileño tuvo como protagonista a un grupo unido de jugadores de categoría media, cuyo juego colectivo brilló por encima de las individualidades.

Liedson, un discreto delantero que jugó el Mundial de 2010 con Portugal, fue el hombre más destacado del equipo, mientras que el mediático Adriano pasó prácticamente todo el año en la enfermería y cedió el protagonismo a anónimos como Paulinho, Ralf, Alex, Willian o Emerson, que fueron decisivos en un momento u otro de la campaña.

Los centrocampistas Paulinho y Ralf sobresalieron por sus labores defensivas y recibieron el premio de ser convocados a la selección brasileña de Mano Menezes.

Además de estos dos jugadores, el arquero Julio César y el defensa Leandro Castán son los únicos futbolistas del Corinthians que integran la lista de candidatos al mejor once de la Liga, en los premios que otorga la CBF.

El secreto del éxito de este grupo fue el orden defensivo impuesto por el técnico Tite, el fútbol directo y la garra que ha lucido especialmente en los partidos contra rivales directos.

El Fluminense fue el único grande que le ganó un clásico al Corinthians que, en cambio, flaqueó ante equipos pequeños, principalmente fuera de casa.

En el estadio Pacaembú, donde cuenta con el aliento incansable de sus hinchas incondicionales, el Corinthians facturó 13 victorias, un empate y cuatro derrotas, un balance notable que ha sido decisivo para ocupar el liderato durante 26 jornadas.

El equipo paulista empezó la temporada como un vendaval y, en uno de los mejores inicios que se recuerdan en Brasil: encadenó nueve victorias y un empate y se puso líder con siete puntos de ventaja al Sao Paulo.

Con esa racha se llevó por delante a rivales directos como el Fluminense y el Vasco da Gama y le endosó una sonora goleada por 5-0 al Sao Paulo, entonces líder invicto, que vaticinaba un paseo triunfal por la Liga.

El camino del campeón no fue tan fácil, ya que Liedson se lesionó cinco semanas y dejó un hueco en la delantera que nadie cubrió. Adriano, quien estaba llamado a ser titular indiscutible, pasó gran parte del año en la enfermería y solo se ha reincorporado estas últimas semanas a pesar de su sobrepeso.

Con problemas para hacer goles, el equipo de Tite sufrió ante equipos que han terminado en la zona media y baja de la tabla, pero que saben defenderse, como el Avaí, el Palmeiras o el Cruzeiro.

El Corinthians llegó al ecuador de la Liga con solo un punto de ventaja sobre el Flamengo y después comenzó a alternarse el liderato con ese equipo y el Vasco da Gama, el único rival que le ha plantado batalla hasta hoy.

Un momento clave del campeonato fue el empate 2-2 a domicilio ante el Vasco, un resultado que dejó tocados a los cariocas y le sirvió a los paulistas para enderezar el rumbo.

Una semana después recuperaría el liderato para ya no abandonarlo más, pese a sobresaltos como una derrota para sonrojarse ante un equipo prácticamente descendido como el América Mineiro.

Hace dos semanas, a quince minutos del final del partido contra el Atlético Mineiro, parecía que el liderato se esfumaba y pasaba de nuevo a manos del Vasco, hasta que aparecieron al rescate Liedson, que llevaba varias jornadas sin marcar, y Adriano, que hizo su primer gol del año, el 2-1 sobre el silbato.

La remontada permitió al Corinthians dejar la Liga vista para sentencia, para rematarla hoy con su empate 0-0 con el Palmeiras, rival de plaza, en la última jornada.