El partido que debían disputar hoy el San Lorenzo y el Tigre en la decimoséptima jornada del Torneo Apertura fue suspendido después de que el Gobierno de la capital argentina clausurara el estadio del equipo 'santo'.

La prensa deportiva ha interpretado que este desaguisado obedece a las luchas políticas entre el Gobierno argentino y la Alcaldía de Buenos Aires, que respaldan a los dos candidatos que este domingo dirimirán en elecciones quién será el presidente del Boca Juniors durante los próximos cuatro años.

Para el cargo se postulan el actual presidente del club, Jorge Ameal, dirigente afín al peronismo gobernante a nivel nacional, y Daniel Angelici, quien es respaldado abiertamente por Mauricio Macri, alcalde de Buenos Aires y extitular del Boca.

"Como no estaban dadas las condiciones de seguridad y funcionamiento hoy se clausuró preventivamente el estadio del San Lorenzo", intentó explicar en declaraciones radiales Ignacio Palazuelos, director ejecutivo del Comité de Seguridad de la ciudad de Buenos Aires.

La controversia se remonta al martes pasado, cuando la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) reprogramó para hoy el partido San Lorenzo-Tigre, que originalmente esta previsto que se disputara este domingo, dos horas antes del encuentro Boca Juniors-Banfield.

El Boca ha sacado en la clasificación nueve puntos de ventaja al Tigre a falta de tres jornadas, por lo que para ser campeón necesita obtener mañana al menos un punto ante el Banfield o que el Tigre no superara al San Lorenzo.

La AFA argumentó que la Unidad de Coordinación de Seguridad y Prevención de la Violencia en Espectáculos Futbolísticos, que depende del Gobierno nacional, no estaba en condiciones de organizar en el ámbito de la capital otro multitudinario operativo de seguridad que no fuera el del partido Boca-Banfield.

El miércoles, Palazuelos aseguró que la Alcaldía de Buenos Aires de ninguna manera podía cambiar su agenda de trabajo con tan poco tiempo de anticipación y, por tanto, no enviaría a los inspectores que se encargan de habilitar los estadios dentro de su jurisdicción.

Ambas partes se mantuvieron firmes en sus posturas y este viernes la AFA incluso ratificó el San Lorenzo-Tigre para hoy, sabiendo que el choque iba a ser suspendido unas horas antes del comienzo, como finalmente ocurrió.

La prensa deportiva, que ha considerado este conflicto como "un nuevo papelón" en el fútbol argentino, señala que la Alcaldía de Buenos Aires interpretó que se intentó adelantar el partido para que Ameal tuviera la posibilidad de llegar al día de las elecciones con la aparente ventaja que supondría un título de campeón ya asegurado.

Y, en consecuencia, destaca que la Alcaldía se tomó revancha al negarse a habilitar el estadio del San Lorenzo para impedir ese supuesto propósito del Gobierno nacional con un argumento débil y en un contexto como el del fútbol argentino en el que priman la desorganización y el desconcierto sobre los días y los horarios de los partidos.