El partido gobernante de Australia votó el sábado para refrendar los matrimonios entre personas del mismo sexo, un giro total a su antigua postura que tiene poco efecto práctico en las posibilidades de que los matrimonios gay sean legalizadas en el país.

El impacto de la votación en la conferencia anual del Partido Laborista de centro-izquierda estuvo diluido por el apoyo del partido a una moción de la primera ministra Julia Gillard para permitir a los legisladores emitir un "voto de conciencia" en iniciativas que intentan legalizar el matrimonio homosexual. Eso significa que los legisladores pueden votar sobre el tema basado en sus creencias personales en lugar de ser obligados a votar en línea con la postura oficial del partido.

El gobierno de Gillard tiene una débil mayoría en el Parlamento por encima del conservador Partido Liberal, el cual se opone a matrimonios entre personas del mismo sexo, y varios legisladores laboristas se oponen también a ellos. Así que cualquier iniciativa que se proponga para permitir los matrimonios entre homosexuales todavía enfrenta una dura batalla.

Las encuestas recientes muestran que una mayoría de australianos está a favor de permitir este tipo de matrimonios y varios estados ya permiten las uniones civiles entre parejas gay. Pero Gillard se opone a cualquier cambio en la Ley de Matrimonios de Australia, la cual prohibe los matrimonios homosexuales.

"La gente debería votar de acuerdo con su conciencia, y ciertamente ahora lo hará", dijo la primera ministra.

Los defensores de la equidad en el matrimonio dicen que están decepcionados con el voto de conciencia, pero consideraron histórico el cambio en la política.

La votación siguió a un feroz debate en el que los defensores de los matrimonios gay pidieron igualdad de trato para todas las parejas sin importar su orientación sexual, mientras que los opositores abogan por el status quo.